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La madre de Brittany Maynard objetó al Vaticano

"La imposición de una creencia en una cuestión de derechos humanos, está mal", dijo. Su hija padecía un tumor cerebral muy agresivo.

Miércoles 19 de Noviembre de 2014

La madre de Brittany Maynard, la joven que sufría un cáncer terminal y se quitó la vida el 2 de noviembre pasado, indicó ayer que “la imposición de una creencia en una cuestión de derechos humanos, está mal”, en respuesta a las críticas que la curia vaticana formuló sobre el penoso hecho.
  El fallecimiento de Maynard, de 29 años, conmocionó a la opinión pública tanto por la edad de la chica como por el hecho de que antes de morir inició una campaña en internet en la que anunciaba su trágica determinación y abogaba para que el derecho al suicidio asistido se generalice en todo Estados Unidos (algunos Estados ya tienen legislación sobre la cuestión).
  Después de que se anunciase que Maynard había tomado finalmente las píldoras que los médicos le habían prescrito para provocarse una muerte sin dolor, el presidente de la Academia Pontifica para la Vida, el obispo español Ignacio Carrasco de Paula, calificó la acción de “reprobable”.
  “El suicidio asistido es algo absurdo. La dignidad es algo diferente a que alguien termine con su propia vida. El acto de Brittany Maynard en sí mismo es reprobable, pero no sabemos qué ocurrió en su consciencia”, indicó en una entrevista.
  Debbie Ziegler, la madre de Brittany, en respuesta a esas consideraciones publicó ayer una carta en el sitio web de la organización no gubernamental Compassion & Choices en la que manifestó que “la imposición de una creencia en una cuestión de derechos humanos, está mal”. “Censurar una decisión personal como reprobable porque no va en la línea de las creencias de otra persona, es inmoral”, agregó.

“Esa palabra”. “La decisión de mi hija de 29 años de morir sin dolor en lugar de sufrir una degradación física y mental y un intenso dolor no merece ser tildada de reprobable por desconocidos de otro continente que no la conocían a ella ni las particularidades de su situación”, sostuvo Ziegler.
  “Esta palabra (reprobable) fue usada públicamente en un momento en que mi familia estaba sensible y había sufrido una herida reciente. Estábamos de duelo. Una crítica tan dura por parte de personas que no conocemos, que jamás hemos conocido, es peor que una bofetada”, concluyó.
  En enero último, poco más de un año después de casarse, Maynard acudió al médico a causa de fuertes dolores de cabeza que sufría y le fue diagnosticado un tumor cerebral de gran agresividad.
  El cáncer avanzó rápidamente y los especialistas le informaron que sólo le quedaban unos meses de vida por lo que la estadounidense decidió terminar con su vida antes de sufrir los fuertes dolores pronosticados.
  Como en California no tenía acceso a la eutanasia se mudó de San Francisco a Portland, en el vecino estado de Oregon, uno de los cinco de los 50 distritos de Estados Unidos que la permiten.

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