Edición Impresa

La esquina especial

Tienda La Favorita, de García Hermanos, estaba ubicada en Sarmiento y Córdoba, Rosario, Argentina. ¿Reconocemos esa esquina como propia? La vida es una pregunta. Siempre estamos conociendo, averiguando. La vida puede definirse como un gran interrogante.  

Sábado 17 de Diciembre de 2011

Tienda La Favorita, de García Hermanos, estaba ubicada en Sarmiento y Córdoba, Rosario, Argentina

¿Reconocemos esa esquina como propia? La vida es una pregunta. Siempre estamos conociendo, averiguando. La vida puede definirse como un gran interrogante.

Sarmiento y Córdoba, esa es una de las esquinas de la ciudad. "Yo los espero en la esquina de Suárez y Necochea", "Amainaron guapos junto a tus ochavas, cuando un cajetilla los calzó de cross (Corrientes y Esmeralda)", " A buscar la barra amiga de Gaona y Boyacá".

"Carlos Pellegrini y Corrientes, por abajo, pasan tres líneas de subterráneo y por arriba, como un monumento, han puesto el Obelisco"… (Dragún, historias para ser contadas)

El Pino de San Lorenzo. El Monumento a la Bandera. Las referencias históricas van por un lado, por su camino la canción, el poema y el texto dramático, las de vida por otra ruta. En la calle de la ciudad (Calle Córdoba) hay una esquina para el encuentro, la que más fácil sale, la esquina de La Favorita. Sarmiento y Córdoba.

Es cierto, no necesito disculparme, es cierto. Una empresa chilena, Falabella, es la dueña del edificio y de la tienda. Solo queda aquella "efe" dibujada. No están mas "los García". El alma de la tienda se mantiene. Aún es una tienda. Perfumes y juguetes.

Una vez, aún se recuerda, muchos peleamos para que no se removiese una larga escalera de mármol, donde las novias se inmortalizaban de lo mejor: novias. Eran años en los que era necesario calcular los metros cuadrados cubiertos y el dinero que rendían en la caja diaria. Una escalera, argumentaban, eran metros ociosos. Ja.

Bonetería, lencería, bazar y menaje. Tienda. El ascensor de La Favorita es parte de la historia de la ciudad.

Las ciudades se apropian de sitios, de paredes, les dan otra importancia. Rueda y Arijón. Provincias Unidas y Córdoba. Puente Gallego. Las referencias son muchas, todas legítimas. El nomenclador de los paisajes no pertenece a ningún catastro. Es parte de la historia popular.

La memoria del hombre hace legítimas paredes con sombras, una pintada clandestina, la curva de una cortada, como la de la parrillita de la glicina centenaria, con un tronco así de grueso y el papel como mantel comunitario, en el Pasaje Zavala que podrá cambiar de nombre, pero siempre será aquel bodegón proletario de Clemente y Jesús donde se escuchaba la transmisión para América Latina de Radio Moscú. Y no se servía café porque eso es de vagos que atrasan la parrilla. Y olé.

En Sarmiento y Córdoba se esperan colectivos y es un espectáculo el tráfico de abrepuertas y buscadores de taxis.

El petiso Salguero, como antes Carlitos Serrano, hicieron de esas grandes vidrieras un espectáculo como se debe: "arte efímero". Dos grandes bocetistas y escenógrafos, convirtieron aquello en una contemplación. Minga de comprar. Mirar las vidrieras.

Los géneros importados. Y el olor de la tienda. Entrar a la tienda era pasar una puerta abierta a la imaginación, al sueño, al quisiera llevarme todo. Y el aroma "a nuevo" que la impregnaba. Empleados de traje. Cajeras que empezaron y se jubilaron en la tienda.

Juan Pablo Renzi (aún se conserva el diseño del pajarraco de "PacoTío", ahora, irrespetuosamente, con los colores cambiados) por varias temporadas tuvo a su cargo el arte de "la tienda". En esos años "se paraban pa'mirarte". Y los dibujitos de Juan Pablo daban la vuelta al mundo. Mirá lo que hace un rosarino para La Favorita.

Frente a lo que hoy es la empresa Falabella está Homo Sapiens, librería. El bar permite que los libros conviertan el café, el te, el mate en una discusión literaria sin libros del mes (Perico no vende tantos best sellers como sueña) y la atónita mirada al costado hiriente de la tienda.

Sobre Sarmiento la empresa hace carga y descarga de camiones. Las infracciones no pertenecen a esta reflexión. Ni sabemos que existan.

Sobre Sarmiento, entre Córdoba y Rioja, las cooperativas o los pactos del cirujeo de cartones, tienen sus horarios, sus secciones, sus días. A veces hay peleas. Es mucho el cartón que llega a los contenedores. Una vez, recuerdo, pedía ansioso un fotógrafo con mirada artística. Dos medios maniquíes, plateados, asomaban sus brazos ridículos y sus caras de nada desde el verde contenedor, oxidado. Tanto óxido que uno sufría por el herrumbre y la infección de los maniquíes. O de los cirujas, que es menos fantasiosa y más cercana a la realidad.

Desde las mesas intrigantes del Homo Sapiens se contemplan los equipos de cirujeo. Sabemos quienes faltan al relato. Roberto Arlt, José Portogalo, Raúl González Tuñón. Los dibujitos de Calé, los duros dibujos de Carpani, los buenos muñecos de alpargatas, de Molina Campos, con sus caras en estas vestimentas y con este paisaje. Y el padre de todo el Carnaval: Antonio Berni. Aquí están los dos: Juanito Laguna y Ramona Montiel.

Una señora, impecables zapatos blancos, falda verde pálido, gafas claras y bolsón sobre el antebrazo izquierdo mete la mano y saca cosas que van al insondable bolso.

Dos chicos esperan para trasladar paquetes de cosas encontradas en el contenedor. No llegan al borde. Una mamá si que llega. Sus zapatillas de marca (acaso sólo las truchas que venden a pocos metros, impunemente, sobre la Peatonal) la empinan y en puntas de pie, mete sus dos brazos y saca y saca pedazos de metal, de plástico. Un hombre con calma, saca y pliega una gran bolsa de plástico azul. No logro imaginar qué habrá envuelto. Con una trincheta un especialista, zapatos de cuero, pantalón y camisa corta y acomoda en medidas similares los trozos de cartón. Alguien detiene su bicicleta y esa saca blanco que se bambolea sobre el guardabarros trasero, recibe mercadería en tránsito sin boleta. Sin IVA, mustia de esperanza, de sinrazón, de sin embargo. ¿Cuánto costará el kilo de cartón?; ¿Son una familia?; ¿Una cooperativa?; ¿Qué son?

Los colectivos pasan. Las bocinas alertan. La hora es la del sube y baja. Terminaron los bancos. La jornada es de semana. De trabajo.

Los que hurgan el material deshechado por la tienda, acaso por los comercios de "la galeria" cercana (hay dos galerías cercanas sobre la misma vereda) también trabajan.

No es una esquina famosa la que los encuentra. Ni habrá tocados de novia. Acaso ni la fragancia del apresto en las telas y los casimires (nadie jura a favor: ¿quedan esos aromas dando vueltas, los casimires viven aún en su rollo planchado? no lo se, tal vez no).

Qué cantan, qué comen, qué sueñan. Todos tenemos una mirada en el mañana, pensamos en horizontes y somos benévolos con el punto de fuga del ayer. Eso es así. Somos humanos. Según lo que conocemos es lo que imaginamos. "En ausencia de una literatura ‘moderna' que sea la suya, algunos estratos de la gente común han satisfecho de distintas maneras las exigencias intelectuales y artísticas que, sin embargo, existen en ellos aunque sea bajo una forma elemental y confusa" Gramsci y su noción de nacional y popular nos emboca en la realidad.

¿Serán carne de Tinelli?; ¿De los Pibes Chorros?; ¿son la escenografía que no miramos, como los carteles despintados y las columnas del alumbrado público?

La rubia del afiche (tan, pero tan Luca Prodam) sonríe las 24 horas del día. Es la cara del verano. Pobrecita, tan bonita y no sabe con quienes comparte escenario.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS