Primeramente, quiero agradecer al diario La Capital por haber publicado la carta de un vecino que solicitaba por este medio al personal de Alumbrado Público que se hiciera cargo de la reparación de las luminarias que durante un mes estuvieron encendidas las 24 horas en la calle Calvo al 1200 (entre Cabazza y Sorrento), y que gracias a este medio y como detallaba el señor "están más pendiente de leer el diario que atender a los reclamos". Esto quedó demostrado porque el mismo día que salió publicada la carta, empleados de esa repartición se hicieron presentes para, supuestamente, reparar el desperfecto. Claro, las luces que estuvieron durante tantas horas, y días encendidas, se apagaron. Tan bien hicieron su trabajo, que cuando debían alumbrar, o sea por la noche, nunca encendieron. Pasando ya más de 72 horas sin el debido funcionamiento de las luminarias, nuevamente queda demostrado la inoperancia de esta gente. Es por ello que digo que fue peor la cura que la enfermedad. Ahora otra vez a hacer la peregrinación diaria de tomar el teléfono para hacer dicho reclamo, que vaya uno a saber cuándo se hará efectivo. Hago también extensivo el pedido al presidente de la vecinal del barrio para que también colabore con este problema.































