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Juan Pablo II y Juan XXIII serán santos el 27 de abril

La canonización de ambos Papas se realizará el año próximo en una ceremonia que podría reunir a dos pontífices vivientes.

Martes 01 de Octubre de 2013

Los Papas Juan Pablo II y Juan XXIII serán declarados santos el 27 de abril en una ceremonia que podría reunir a dos pontífices vivientes para rendir homenaje a dos fallecidos. El retirado pontífice Benedicto XVI podría acompañar al Papa Francisco en la ceremonia de canonización de sus predecesores, informó ayer el Vaticano.

"No hay motivo —doctrinal o institucional— por el que (Benedicto) no pueda participar en una ceremonia pública", dijo el vocero del Vaticano, padre Federico Lombardi. Agregó que faltan meses para la ceremonia y que Benedicto XVI está en libertad de decidir qué hacer. El prelado alemán, el primer pontífice que renuncia en 600 años, dijo que pasaría los últimos días de su vida "oculto del mundo" en el monasterio del Vaticano.

Pero recientemente escribió una carta a un ateo italiano que se publicó la semana pasada en el diario La Repubblica, y se presentó junto con Francisco durante el verano en una ceremonia donde se develó una estatua en el Vaticano.

Francisco anunció en julio que canonizaría juntos a dos de los Papas más influyentes del siglo XX, tras aprobar un milagro atribuido a la intercesión de Juan Pablo II y pasar por alto las reglas de la Santa Sede al decidir que Juan XXIII no necesitaba un segundo milagro para ser canonizado.

Los analistas opinaron que la decisión de canonizarlos juntos se proponía unificar la Iglesia, puesto que cada uno de ellos tiene sus admiradores y sus críticos. Francisco es admirador de ambos.

Los dos están identificados con el Concilio Vaticano II, la serie de reuniones de 1962-65 que modernizaron la Iglesia católica, en una indicación de que Francisco busca resaltar el papel que ese concilio tuvo para configurar la institución en la actualidad. Un vocero de la conferencia de los obispos polacos, Jozef Kloch, afirmó que la canonización doble resaltará el hecho de que Juan Pablo II continuó las ideas introducidas por Juan XXIII, que convocó el concilio. Originalmente se supuso que la canonización sería el 8 de diciembre. Pero los obispos de Polonia se quejaron de que esa fecha dificultaría a los peregrinos polacos el viaje al Vaticano en colectivo en época de frío y nieve. Por eso se eligió el primer domingo posterior a la Pascua. Fue en esa misma festividad —el domingo de la Divina Merced— cuando Juan Pablo II fue beatificado en 2011, en una ceremonia que atrajo a un millón y medio de peregrinos a Roma.

Juan Pablo II consagró cardenal al argentino Jorge Mario Bergoglio, hoy Papa Francisco. La inmensa popularidad de Francisco también ha sido equiparada a la de Juan XXIII, apodado el "Papa bueno".

Desagravio por profanación

El arzobispo de Buenos Aires, monseñor Mario Aurelio Poli, convocó a una misa de desagravio por la profanación de la Iglesia de San Ignacio de Loyola, que llevó a cabo un grupo de alumnos del Colegio Nacional Buenos Aires.

Los alumnos habían ingresado por los túneles jesuíticos que unen ambos edificios y que en el futuro estarán abiertos a la visita del público.

La celebración eucarística será presidida el jueves a las 19 por Poli, el primado de la Argentina, y estará concelebrada por el párroco, presbítero Francisco Baigorria.

El miércoles pasado, el presbítero Baigorria advirtió que quienes cometieron el hecho “profanaron” el altar, al confirmar que los estudiantes orinaron en ese lugar sagrado, entre otros daños materiales efectuados, recordó la agencia católica Aica.

Por su parte, el ataque mereció un amplio repudio de diversos sectores, mientras el rector del Colegio Nacional Buenos Aires, Gustavo Zorzoli, ratificó su intención de expulsar a los responsables de los daños.

El templo parroquial, que data de 1675, es el más antiguo de Buenos Aires, despertó el miércoles con pintadas anarquistas en su frente y con bancos quemados y destrozos en su interior. Los daños afectaron a bancos de madera y la silla del celebrante, de madera y paño bordó, sobre los cuales prendieron fuego. En el suelo se leían tres inscripciones efectuadas con pintura: “Hipócritas”, “Ni Dios ni amo” y “La única iglesia que ilumina es la que arde”.

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