Buenos Aires.— El sindicado jefe de una banda de traficantes de drogas
acusado de ordenar el ataque a tiros contra una casa de la localidad bonaerense de Luis Guillón,
donde murió una niña de ocho años tras recibir un balazo en la cabeza, fue detenido en Lanús.
Se trata de un hombre de 30 años, de apellido Aballay, quien fue detenido el
lunes a la noche cuando cenaba junto a dos personas en la pizzería Hot, de Oncativo e Ituzaingó,
por efectivos de la delegación Departamental de Investigaciones (DDI) de Esteban Echeverría.
Fuentes policiales sindicaron al detenido como jefe de una banda de
narcotraficantes que, en un ajuste de cuentas por una deuda de drogas, ordenó el 5 de septiembre un
ataque a tiros a una vivienda ubicada en Lisandro de la Torre al 1700 de Luis Guillón. Durante la
balacera desde un auto, Bárbara Ganollia, de 8 años, quien se encontraba jugando detrás de la
puerta de entrada, recibió un balazo en la cabeza que le causó la muerte en el acto.
En tanto su madre y su padrastro, contra quien estaba dirigido el ataque,
resultaron ilesos. En el lugar los peritos secuestraron nueve vainas calibre 9 milímetros.
De acuerdo al informe, Aballay era el único prófugo de la banda ya que
anteriormente habían sido detenidos los otros ocho integrantes, entre ellos un suboficial de la
policía bonaerense a quien acusan de brindarles protección a los delincuentes. En los allanamientos
realizados en el marco de la investigación la policía secuestró el auto utilizado en el ataque, una
ametralladora 9 milímetros, fusiles 7.65 y 7.62, escopetas 12.70, chalecos antibala, más de 30
kilos de marihuana, 7 de cocaína y 87.000 pesos.
Días después del crimen el padrastro de la nena reconoció que él y su mujer
vendían drogas pero que como se querían abrir la banda quiso matarlos, aunque la principal
hipótesis de la investigación es que se trató de un ajuste de cuentas por una deuda por el comercio
de drogas.
En aquel momento el abuelo de la nena, Salvador, dijo que su hijo trabajaba con
él como florista y que le "juraba que no andaba en esa porquería de la droga". "Yo sabía que mi
hijo debía una plata, 160 pesos. Eso no vale la vida de mi nieta", expresó el hombre, quien pidió
conmocionado ante la prensa que "esto sirva para alejar la droga de las calles".
Por su parte Maximiliano, hermano del padrastro de la pequeña, dijo entonces que
un mes antes del ataque "un tipo lo empezó a amenazar porque él no quería saber más nada" con la
venta de estupefacientes. "Le decía que tenía que vender para él porque estaba protegido por la
brigada (policial) y que si no vendía iba a terminar en una zanja", reveló.
(Télam)