El pasado 13 de agosto tomé un taxi, el número 1824 (Corsa), a las 18.01 en la esquina de San Luis y Rodríguez; cuando asciendo con mis hijas el conductor estaba hablando por celular, no interrumpió su llamado mientras yo le decía adónde me dirigía. Siguió hablando, es decir discutiendo con su interlocutor. Lo hizo hasta 9 de Julio y Dorrego, donde cortó abruptamente la conversación. Unas cuadras más adelante se alteró con otro conductor, dado que el otro auto estaba en la bocacalle esperando el momento oportuno y responsable de pasar y no dejaba que el taxi avanzara, por lo que el taxista, luego de cruzar, aceleró para sobrepasarlo bajo la ventanilla y manifestó algunos improperios. Definitivamente, la discusión telefónica lo había afectado. Pregunto si esto no es falta de responsabilidad. De por sí, manejar en esta ciudad es estresante y el conductor debería estar 100 por ciento atento a su tarea, lo que me dice que si va hablando por celular ya no está al 100 por ciento y si le agregamos que no sólo hablaba, sino que discutía, baja aún más su atención al manejo del automóvil. Uno podría echarle la culpa a los controles, yo me rehúso, porque no creo que haga falta controlar a personas mayores que deben ser responsables y estar al tanto de las reglas, Caray, las reglas son para cumplirlas. ¿Cuándo vamos a crecer como sociedad y no necesitar controles y multas? ¿Y saben por qué no hay más denuncias sobre casos similares? Porque no hay un camino ágil para hacerlo. No es fácil para alguien que trabaja, tener que perder tiempo para ir y hacer una denuncia. Con los adelantos tecnológicos debería ser mucho más fácil. Si queremos una sociedad mejor, todos somos responsables de hacerla.





























