Violé una ley de tránsito, al dejar estacionado el vehículo sin el ticket correspondiente al estacionamiento medido, a las 20.45, creyendo que las disposiciones al respecto no eran para después de las 20. Soy muy respetuoso de la ley, sobre todo porque no creo mucho en los avatares de la democracia, pero me encuentro en el dilema de una carrera contrarreloj. Conseguir catorce monedas de un peso para hacer el pago voluntario en la mismísima máquina que reconoció mi falta. Y todo dentro de las 24 horas, como sugiere el trámite de pago inmediato. ¿Me pueden decir de dónde saco catorce monedas de un peso en las próximas 20 horas? Hoy no duermo. Estoy como el Vasco. ¡Nunca vi catorce monedas todas juntas! Mi chanchito tiene vencidas las piernas de las arandelas que le doy de comer, porque monedas, hace años que no veo una. Si yo pudiera conseguir ese tesoro metálico en 24 horas podría estar participando de un concurso para viajar al Mundial. Ningún banco me las dará, ningún cajero contemplará mis súplicas, simplemente porque no pueden atender los pedidos desde hace 3 o 4 años. Sé que no es culpa de ellos, lógicamente. La tarea de mañana la veo más difícil que la de los médicos que están tratando de conseguir el aislamiento del virus de la gripe porcina. Una ayuda: comenzaría por investigar en los restos de mi chanchito que languidece miserablemente.
































