Tarde de sol y calor en Rosario. Cuatro israelíes y un chileno están alojados en
Posada Juan Ignacio, uno de los dos únicos hostels locales con pileta. Cualquiera podría suponer
que estos jóvenes viajeros aprovechan su estancia en la ciudad para recorrerla. Pero no. Apenas han
salido de tan cómodos que se sienten. La noche anterior estuvieron todos de asado y guitarreada y
cuando LaCapital visitó el albergue, ubicado en Tucumán 2534, los encontró refrescándose al sol y
mateando.
Dicen que el lugar es "agradable", ofrece muy buena atención, tiene wi-fi y
habitaciones "con aire" a un precio "muy bueno". Y rescatan el patio, verde y acogedor, y la
pileta: una opción relajante frente a una jornada húmeda y agobiante.
Opciones. En el comedor se lee: "Desayuno de 8 a 11. Toallas 2 pesos. Check out
a las 11. Media estadía 15 pesos (se puede alargar el hospedaje una tarde sin quedarse a dormir)".
Las opciones para alojarse son varias y las detalla Bruno Bonomi, uno de los encargados, tan joven
como sus huéspedes . Un altillo con aire acondicionado para tres personas cuesta 40 pesos per
cápita, la suite con baño privado y terraza privada con refrigeración 125 pesos, dormis 30 pesos
con baño a compartir, y 35 pesos si están climatizados. Todo incluye desayuno.
Ricardo Márquez, de 27 años y oriundo de Santiago de Chile, llegó la tarde
anterior del arribo de este diario con su "polola" Natacha. Ambos son músicos y se disponen a
recorrer algo de Argentina y Uruguay. Rosario no estaba en sus planes pero se mandaron. Dicen que
les dieron buena información en la estación de ómnibus; primero se quedaron en un hotel de la zona
y luego se trasladaron al hostel porque "la casa es hermosa, hay gente joven y tranquila" y, apenas
concurrieron, compartieron un asado argentino entre todos. "¿Qué más se puede pedir?", preguntó
Ricardo mientras descansaba a metros de la pileta con un libro de metafísica en una mano y el mate
en la otra.
Mirit Danino, Einat Kalmar, Adi Nishri y Niv Shomrob, todos israelíes de la zona
de Cesarea (localidad mediterránea a 45 kilómetros de Tel Aviv) y de 22 años.
Amigos. Están realizando el típico viaje de seis meses tras haber cumplido con
el servicio militar obligatorio en su país. El periplo, además de Argentina, incluye Chile,
Uruguay, Brasil, Perú, Bolivia, Colombia y México. Conocen la vida de hostel y no la cambian por
nada. "Nos hacemos amigos y la verdad es que los albergues de Rosario son muy buenos; la gente es
amable y el aire acondicionado vital", dice Mirit.
Gustos. Preocupados por la guerra en la Franja de Gaza no dejan de conectarse
por internet con sus familias y amigos. De Rosario rescatan el río, la música de Andrés Calamaro,
la cerveza Quilmes y "el edificio inmenso que está en el billete de diez pesos", detalla Einat al
referirse al Monumento Nacional a la Bandera.
Pero no se mueren por pasear más allá de que Niv, el varón del grupo, diga que
"dan muchas ganas de dar unas vueltas para ver las chicas de Rosario".
Fiesta
La Cámara Argentina de Hostels ofrecerá una fiesta "interhostel" el próximo
sábado. "Este año la organizamos entre los siete hostels", contó Gabriel Zysman. Todavía falta
fijar la hora, pero se sabe que será en el banquito San Andrés, en la isla frente a La Fluvial.
Prometen mucha diversión y un ambiente pluricultural.