Se observan muchos reclamos de vecinos a través de expedientes, en Atención al Vecino, en cartas de lectores de La Capital, etcétera. Son temas legítimos que los afectan y que es obligación de la Municipalidad resolver, como por ejemplo el arbolado, la falta de limpieza y mantenimiento en lugares públicos, falta de veredas y controles sobre contravenciones de toda índole que perjudican a los ciudadanos directamente o que disminuyen su calidad de vida. Es evidente que la inoperancia es moneda corriente. En contraste a esta situación, los reclamos inversos, es decir los que les hace la Municipalidad al contribuyente, que en general se reducen a cobro de pesos, como las multas y otros apremios por falta de algún pago, son tratados con una celeridad y eficiencia que asombran. Mi experiencia así lo acredita ampliamente, ya que hace años que inicié expedientes y envío cartas documento por diversos reclamos que a la fecha no se les dio solución. Se está muy lejos de los eslóganes sobre la equidad y justicia que tanto se pregona en los discursos políticos pero que evidentemente quedan sólo en palabras.





























