La policía rosarina recuperó el viernes por la tarde 118.160 alfajores de
primera marca que habían sido robados por piratas del asfalto el 23 de diciembre pasado en la
localidad bonaerense de Chacabuco. La carga recuperada, que los delincuentes trataban de remitir en
bultos a la provincia de Santiago del Estero mediante un transporte legal, es una cuarta parte de
las 8 mil cajas sustraídas en la provincia de Buenos Aires. Y lo llamativo del caso es que los
ladrones se querían sacar de encima el cargamento, cuyo destino original y final era Israel, ya que
todo el packaging estaba escrito en hebreo y en este país era difícil de colocar. Negro, negro,
negro, dice la publicidad en castellano, pero nada explica de los envoltorios escritos en un
difícil idioma.
Parte de la banda que cometió el dulce robo fue desbaratada el 7 de febrero
pasado en el barrio porteño de Versalles cuando cuatro de sus integrantes fueron detenidos al
tratar de eludir un retén de Policía Federal (ver aparte). En aquel procedimiento, en el que fueron
recuperadas 1.773 cajas que contenían 99 mil alfajores, logró huir un utilitario Ford Transit
blanco con un sólo ocupante. Y, vaya paradoja, un vehículo de similares características fue el que
llevó los 211 bultos que el viernes por la tarde quedaron depositados en una empresa de transporte
ubicada en Buenos Aires al 3800, en el barrio La Tablada, con la finalidad de ser remitidos a
Santiago del Estero bajo el rótulo de zapatillas.
Tomando como parámetro el precio de costo a los comerciantes, la carga incautada
tiene un valor cercano a los 180 mil pesos.
Dulce golpe. El martes 23 de diciembre pasado, sobre la ruta nacional 7 y a la
altura de la localidad bonaerense de Chacabuco, fue sustraído un camión Mercedes Benz 1624 que
transportaba un contenedor cargado con 8 mil cajas de alfajores Black, de Bagley, el famoso "negro,
negro, negro". El camión había partido de una planta industrial de la firma ubicada en la ciudad de
Villa Mercedes, provincia de San Luis, y tenía como destino el puerto de Buenos Aires. Desde ahí,
el contenedor viajaría a Israel por vía marítima. Entonces, sólo trascendió que los piratas que
habían actuado se movilizaban, según los investigadores, en un camión, un auto y un utilitario Ford
Transit color blanco.
Nada se supo de la carga hasta que el 7 de febrero pasado, es decir casi dos
meses después del robo, tres vehículos similares a los reportados en el atraco trataron de esquivar
un control de la Policía Federal en el barrio de Versalles. El auto y el camión fueron capturados y
sus cuatro ocupantes —de 30, 32, 40 y 55 años— fueron detenidos y puestos a disposición
del juez bonaerense en lo Criminal y Correccional 9, Eliseo Rubén Otero. Pero la Ford Transit y su
conductor burlaron el cerco y huyeron.
Fuentes de la Policía Federal y de Gendarmería indicaron a la prensa, cuando
parte de la banda de piratas fue desbaratada, que estaban investigando en la zona sur de Rosario la
existencia de un aguantadero donde se escondería el botín. Y no estaban errados.
Clientes sospechosos. El lunes último, dos hombres llegaron hasta la sucursal
rosarina de la empresa de transporte santiagueña Expreso Lo Bruno, en La Tablada. Preguntaron en el
lugar que costo tenía enviar poco más de 200 bultos, con 10 cajas de zapatillas cada uno a Santiago
del Estero y les informaron no sólo el costo sino también la documentación que debían
presentar.
El viernes, poco antes de las 9, llegó al lugar una Ford Transit blanca y un
hombre descargó una buena cantidad de los bultos a enviar de acuerdo a lo pactado. Pero cuando los
empleados de Lo Bruno le pidieron el remito de la carga, dijo que no lo tenía, que lo iría a buscar
y lo llevaba.
Así se sucedieron al menos otros dos viajes del mismo hombre hasta completar la
carga de 211 bultos. Cuando se le requirió el remito, el cliente volvió a contestar con una
evasiva, aunque pasado el mediodía llegó en un taxi otro personaje que dejó como aval una fotocopia
de un DNI a nombre de una persona radicada en Villa Gobernador Gálvez y dos remitos sin membrete a
nombre de una persona domiciliada en Santiago del Estero. Cada remito estaba confeccionado por un
monto de 15 mil pesos. El mensajero dejó los papeles y se fue.
Ante el cúmulo de irregularidades, desde Lo Bruno llamaron a la policía. Primero
llegó un móvil de la Patrulla Urbana y luego tomaron intervención los comisarios Ariel Bengoechea,
de la 16ª, y el inspector Daniel Cabrera, a cargo de la 3ª Zona. Los efectivos revisaron los bultos
y observaron que no se trataba de cajas con zapatillas sino de alfajores de primera marca.
Los investigadores consultados explicaron que cada uno de los 211 bultos
contenía 10 cajas y en cada una de ellas había 56 alfajores. Todo con su packaging en hebreo, algo
que se transformó en un palo en la rueda para los maleantes a la hora de colocar la mercancía en el
mercado local. Los voceros indicaron que el volumen de lo hallado es equivalente a una habitación
de 3 por 4 metros llena de cajas de alfajores. En los comercios rosarinos ese alfajor se compra a
2,25 pesos la unidad. "Con que lo vendan a un pesito cada uno, hacen unas monedas de difrencia",
reflexionó un quiosquero que facilitó la lista de precios.
Ahora la policía rosarina está a la caza de la Ford Transit blanca y los dos
hombres que llegaron a la empresa de transporte de La Tablada. La carga quedó a disposición del
juez bonaerense Otero. Con lo recuperado por los uniformados rosarinos se completó la mitad de la
carga robada en Chacabuco un día antes de Navidad.