La invasión de bicicletas que vive bulevar Oroño no es un tema nuevo. De hecho, hace 23 años una concejal presentó un decreto que fue aprobado por el cuerpo y disponía la colocación de vallas en el lugar, para evitar que los rodados circulen peligrosamente por un lugar reservado para peatones. El tema fue retomado este miércoles en la primera reunión del Ente de la Movilidad desde cambió la composición en diciembre.
El decreto Nº 17.258, impulsado por Daniela León y aprobado el 2 de diciembre de 1999, encomendaba al Poder Ejecutivo a colocar vallas o barandas, “con el debido cuidado en el diseño y ejecución material de las mismas”, en el paseo central de Oroño desde calle Montevideo hasta Avenida Rivadavia, ubicadas en la terminación de las rampas centrales existentes.
La instalación, según el texto, debía realizarse de manera que garanticen que las rampas puedan ser utilizadas por peatones, pero restringiendo la utilización como bicisenda, o como espacio de tránsito de cualquier otro rodado, y sin que esto modifique las rampas del lugar o dificulte su utilización por personas con movilidad reducida, discapacidad motriz o disminución física.
El 12 de octubre de 2020 la concejala León, acompañada por la firma de sus compañeros de bloque de Juntos por el Cambio, Carlos Cardozo y Alejandro Roselló, insistió con el pedido, al considerar que el cantero de Oroño “es transitado a diario por miles de rosarinos y visitantes de la ciudad, como paseo turístico, como lugar de tránsito camino a sus trabajos o escuelas, como sitio de esparcimiento de los numerosos institutos geriátricos ubicados en la zona, como paseo de familias que concurren con sus niños a diario o como lugar de entrenamiento físico”.
En ese sentido, entre los fundamentos mencionó que “resulta muy peligroso, tanto para todas esas personas como para los mismos ciclistas el tránsito, muchas veces a altas velocidades, en bicicletas, skates, longboards, rollers, patines o similares". Por eso, “a pesar de alentar el uso de la bicicleta como medio de locomoción alternativo y la construcción de bicisendas en toda la ciudad, se hace necesario darle solución a este problema, para que el paseo sea utilizado exclusivamente como senda peatonal y de esta manera evitar y lamentar accidentes”.
Reunión
Este miércoles, en la primera reunión del nuevo Ente de la Movilidad, se trató el tema bicisendas en general y el caso Oroño en particular. “Durante los meses de enero y febrero charlamos con la secretaria de la Movilidad Eva Jokanovich varios temas referidos a movilidad sustentable, sistemas de bicipúblicas y bicisendas de la ciudad. Este miércoles retomamos el tema y tiramos ideas”, detalló Cardozo, nuevo vicepresidente del organismo por la oposición.
El edil refirió que ante la nueva discusión pública del tema, volvió a plantear “por tercera vez en ocho años” la necesidad de que se cumpla la vieja disposición de 1999 para poner barandas protectoras en las esquinas, ya que considera que eso puede de alguna manera desalentar a los que circulan por el medio del cantero sin obstaculizar el paso de personas con discapacidad. “Que no haya bicisendas, no justifica en absoluto a que personas irresponsables vayan por el cantero. Algún día va a suceder un accidente grave”, advirtió.
Por otro lado, dijo que también es necesario avanzar en la bicisenda, pero consideró que “no es un tema fácil”, porque en la zona hay muchas escuelas, hospitales, geriátricos, oficinas públicas, estaciones de servicio y locales gastronómicos, pero dijo que “la idea es darle solución, porque sería además una calle muy utilizada en el caso de que se pudiera inteligentemente habilitar ciclovías”.