Muchos piensan que los efectores públicos son un desastre, no sólo en su infraestructura sino también en sus valores humanos y profesionales. Sin embargo, hay que pasar por experiencias como las que viví hace unas semanas en el Hospital de Emergencias Clemente Alvarez (Heca) para corregirlo. A pesar de la falta de elementos de trabajo y personal suficiente para cubrir tanta demanda, un grupo de notables jóvenes cirujanos me devolvieron la vida. Ellos son Jorgelina Fernández, Jonatan Galli, Sergio Trevisán, Varoli, Pablo Nadallín y Grenón, junto a los enfermeros Maria Inés Polinari, Raúl Flores, Gladys Lescano y la señorita Laura González, entre tantos otros que se ocuparon arduamente de mi salud. A todos ellos, un agradecimiento infinito.





























