Mi hija viajó a la Jornada de la Juventud en la ciudad de Río de Janeiro. Después de muchos días, donde compartió momentos muy lindos y sigue compartiendo en dicha ciudad, conoció miles de personas de todo el mundo. Jóvenes con muchísima fe, educación y mente abierta a ser parte de una sociedad sana. Fue una de los argentinos que hizo la cola, desde la madrugada, sin pelear, sin discutir, con mucha fe para poder estar en la Misa de los Argentinos con su Santidad Francisco. Y no pudo ingresar, sólo algunos tuvieron esa suerte, pero su gran tristeza llegó cuando vio ingresar a 500 miembros de la asociación juvenil identificada con el gobierno oficialista, encabezada por el hijo de la presidenta (de los cuales ninguno había sido acreditado para estar en la jornada), y al gobernador de la provincia de Buenos Aires, como si nada. Lo que sí sé es que esas acciones no hacen nada, contra tanta fe de esta juventud argentina, que va a ser el futuro de nuestro país. Como padres, ¿qué le podemos contestar a nuestros hijos? ¿Qué le podemos decir de estas actitudes que no suman absolutamente nada de nada? Restan y muchísimo. Dios quiera que el Papa bendiga a todos estos jóvenes y a toda la sociedad cristiana y no cristiana del mundo. Gracias Francisco por ser tan simple, tan nuestro.






























