La relación de los niños con el fútbol a través de los clubes en ocasiones puede tornarse despiadada. En líneas generales no abundan las entidades de Rosario a las que realmente los chicos concurren a aprender a jugar al fútbol y a divertirse, olvidándose del resultado y las presiones por ganar. Una situación particular es la que se vive en el club Adiur, según denunciaron ayer algunos padres. Justamente esta institución mantiene un convenio con Villarreal de España. Lo llamativo es que las criaturas de 7 años ya entren en la vorágine de la competitividad absoluta para mantener su lugar en el plantel, cuando los clubes de barrio deberían tener un rol social de formación y contención de los pibes que quieren patear una pelota.




























