Comenzó allá por el siglo IX, cuando, en el año 803, en la pugna entre el nuevo Imperio Romano de Occidente y Bizancio, el pueblo croata reconoció el poder supremo de Carlomagno. Este hecho dio comienzo a la orientación croata hacia Occidente que culminará, de alguna manera, mañana, 1º de julio de 2013. Es que Croacia se convierte en Miembro Pleno de la Unión Europea. En ese largo transcurrir hubo dos tramos: el primero, de aproximadamente 13 siglos, hasta su última Independencia declarada el 25 de junio de 1991; y el segundo, de apenas 6.935 días, desde entonces hasta ser aceptada como hermana igual a sus otras europeas. Croacia siempre fue Europa. Pero a pesar de haberlo demostrado con creces, con la espada y la pluma, no siempre se la reconoció como tal. Pareciera que el destino de Croacia fuera luchar hasta desfallecer, por obtener lo que le corresponde por derecho. Siempre todo nos costó mucha sangre y lágrimas. Nos negaron, por siglos, la autodeterminación y la libertad y nos dificultaron, por años, el ingreso a la UE. Mañana comienza un nuevo camino. ¿Llano o arduo? El devenir lo dirá. Pero es el único que se divisa entre la neblina. Hay manchas de neblina en ese camino, pero seguramente, es más seguro que lanzarse a campo traviesa. El destino de Croacia es el destino de Europa. Lo decidimos allá por el año 803. “Zvonimirova Ladja” llegó a la orilla pero ahora le toca remontar rios torrentosos. La férrea voluntad del pueblo croata y la ayuda de ese Dios, que lo acompañó a lo largo de la historia, harán que llegue a su destino final, donde le espera la felicidad de su pueblo, en amistad con todos los pueblos del mundo que quieran vivir en paz.





























