Tengo mucho dolor tener que expresar mis sentimientos, ya que desde niña (hoy con 72 años) me inculcaron mis padres y la escuela el amor a la patria, el tener que trabajar honestamente, pagar impuestos, ser honesto y por sobre todo respetar esa bandera de color celeste y blanca que nos representa en otros países y que llenaba de orgullo a todos los argentinos. Hoy me pregunto por qué muchos niños mueren desnutridos, abuelos mal atendidos en su obra social y, magras jubilaciones con su gran sacrificio de vida y aporte que debieron abonar. El pueblo, en su mayoría, está disconforme, gente que corta calles, protestan, se enojan, matan, roban. La inseguridad nos bloquea, ya no nos sentamos en la puerta y menos dejar los niños jugar en la misma, ya tenemos miedo de entrar o salir de nuestros hogares, y hasta adentro también lo tenemos. Se ha perdido el amor al trabajo por los subsidios que acostumbran al "no trabajo". Jóvenes y en algunos casos niños robando para consumir droga ya que no tienen en su grupo familiar el ejemplo de una continuidad laboral. Pienso que la dignidad que genera el trabajo no la genera nada ni nadie, y a ningún gobierno se le ha ocurrido generar puestos de trabajo para evitar este grave daño que está generando en los jóvenes. Cada gobierno que asume nombra a familiares y amigos en cargos públicos, y engrosan gastos inútiles, y las mejoras que puedan realizarse quedan eliminadas. Hoy casi todo un país en la calle pidiendo luz y agua. ¿Qué nos pasó, argentinos? Qué no supimos hacer, no quisimos o no pudimos? Este no es el país que quería para mis hijos y nietos. Este no es el país por el cual trabajé, honré y respeté- Este no es el país que yo quería dejar, esta no es mi Argentina que llevaba orgullosa su escarapela en los actos cívicos y que orgullosa veía también en otros. Reaccionemos, sólo nosotros somos los culpables porque lo permitimos.


























