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Estados Unidos prometió ser "cuidadoso" en el retiro de estímulos monetarios

Culminó la cumbre de presidentes del G-20. En la reunión de San Petersburgo, los países emergentes alertaron sobre la volatilidad financiera. Acuerdos contra la evasión.

Sábado 07 de Septiembre de 2013

Los países desarrollados y emergentes nucleados en el Grupo de los 20 acordaron recomendar a Estados Unidos que calibre "cuidadosamente" y comunique "claramente" los cambios en su política monetaria. El retiro del programa de expansión y la suba de la tasa de interés que impulsa la Reserva Federal de ese país provocó una fuga de capitales y la devaluación de las monedas en algunas de las potencias en desarrollo, que llevaron su reclamo a la cumbre presidencial de San Petersburgo, Rusia.

En su declaración final, el G-20 dijo que la economía global está mejorando pero advirtió que es demasiado temprano para declarar el final de la crisis, pues los mercados emergentes están enfrentando una creciente volatilidad.

En el documento se destacan los avances logrados pero subrayan que aún queda mucho por hacer, sobre todo en lo que respecta al crecimiento sólido y sustentable, la creación de empleo y la lucha contra la evasión fiscal.

Respecto de la evasión tributaria, acordaron iniciar a partir de finales de 2015 el intercambio de información de manera automática para evitar las prácticas por las que las multinacionales evitan pagar al fisco trasladando sus ganancias de un país a otro.

La base para el intercambio serán las medidas propuestas en febrero de este año por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde) para reducir las prácticas fiscales que permiten evadir la tributación (Beps, por sus siglas en inglés).

Sombras. El G-20 decidió asimismo ampliar sus controles contra el llamado sector bancario en la sombra, las entidades financieras con funciones similares a los bancos pero que no están sometidas al control ni la transparencia que se exige a estos últimos.

Además, los líderes decidieron prorrogar el régimen de rechazo al proteccionismo hasta 2016, una medida que adoptaron en su primera cumbre en 2008 en medio de la crisis financiera.

"Nuestra necesidad más urgente es aumentar el ritmo de la recuperación global, generar un mayor crecimiento y mejores empleos, a la vez que reforzar los fundamentos de un crecimiento a largo plazo y evitar las políticas que puedan debilitar la recuperación o que promuevan el crecimiento a expensas de otros países", señala el texto de la declaración final.

Los líderes de las veinte naciones más industrializadas y emergentes destacan los avances que se han producido en Europa y el crecimiento que ya se registra en Estados Unidos y en Japón, pero identifican como principales riesgos para el crecimiento el desempleo persistente, en especial entre los jóvenes y la demora en la creación de la unión bancaria en Europa.

También apuntan como riesgos el crecimiento más lento en algunas economías emergentes, que se refleja en algunos casos en la volatilidad de los flujos de capital, de los precios de las materias primas y en condiciones financieras más difíciles.

Respecto de las políticas monetarias no convencionales, es decir la inyección de liquidez en los mercados que lleva realizando Estados Unidos, la declaración destaca que hay conciencia de "los riesgos y los efectos negativos colaterales no deseados" que puede provocar. Por eso, la declaración subraya que los bancos centrales se comprometen a que una eventual transición a la normalización de las políticas se hará "de manera cuidadosamente gradual y comunicándolo de forma clara".

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