Esta carta está dirigida a todas aquellas personas que al leerla de alguna manera puedan comprender esta situación, pero sobre todo me gustaría que lo que comprendan sean los que dirigen los destinos de esta ciudad. Nací en el barrio de Laprida al 4200. Lo quiero mucho y hoy estoy criando a mis hijos en el mismo lugar. Mi padre, hombre muy trabajador, hizo esta casa con mucho esfuerzo y dejando muchas cosas, para darle a su familia lo mejor. Soñó con irse de la casa el día que Dios lo disponga, y el decía que en esta casa había visto crecer a sus hijos, y en ella vio irse a todos. Pero mi pobre viejo, ya casi con 80 años, no pudo cumplir su propósito, ya que a un señor no se le ocurrió mejor idea que poner un criadero de gallos de riña, y otros animalitos (gallinas, pajaritos, en cantidad y hasta monitos), prohibido por la ordenanza prototipo 47, que deja bien en claro que no se puede tener criadero y depósito de animales dentro del ejido urbano. El problema es que este tipo de animales, por su alimentación, atrae a los roedores y hoy estamos invadidos de ratones, no podemos salir a nuestro patio, por tal motivo, no podemos dejar salir a nuestro hijo de tres años ya que tenemos miedo que contraiga alguna enfermedad de las tantas que trasmiten los roedores. Además del canto de los gallos que empiezan desde muy temprano, haciendo que para nosotros no haya ni fines de semanas ni feriados. Ya que en la semana nos levantamos temprano porque trabajamos. Volviendo a mi padre, hace ya un año y medio lo tuvimos que sacar de la casa y alquilarle un departamento ya que por su edad y algunos problemas de salud, nada grave, pero le impedía luchar con este flagelo. Nosotros pensamos que era lo mejor para él, pero lamentablemente el tener que dejar su casa, que con tanto trabajo logró tener, y dejar sus recuerdos, lo único que logramos fue que de tristeza se nos fuera. Mi padre ya no está, pero en esta casa sigo formando mi familia, y queriendo lo mejor para ella, pero no es fácil cuando uno tiene cerca gente con esta gran discapacidad mental, pero esta es la verdad, aunque más de uno se sienta molesto con esto, es así, señores vecinos de la calle Laprida al 4200. Tenemos muchos ratones porque tenemos un vecino que tiene un criadero ilegal. Este vecino vive en Laprida 4269, y no está dispuesto a dejar que sus vecinos mejoren su calidad de vida, sólo por su hobby, ver sufrir a los animales, cuando entre ellos se pelean hasta morir. Es por tal motivo que solicitamos se tomen cartas en el asunto. Especialmente dirijo esta nota a quienes tienen la obligación de hacer cumplir las ordenanzas, que de seguro por algo y para algo fueron sancionadas.





























