En todos los tiempos ha sido bastardeada la política, pero nunca como ahora. Hoy los políticos sólo se manejan por el poder y el dinero y cambian de partido, ideologías o principios como cambiarse de ropa; así tenemos que es igual ser conservador, progresista, de izquierda, centro izquierda, liberal, fascista, populista (ejemplo, el gobierno nacional dice ser progresista y popular y condenó a cinco millones de jubilados a una vida indigna de extrema pobreza). Mirando sólo nuestra provincia, vemos a Cavallero, Latorre, Perotti (nada tiene que ver el kichnerismo con el justicialismo) y ahora a María Eugenia Bielsa, a la que muchos de los que la votaron hoy se encuentran totalmente defraudados y traicionados cuando la vieron en la foto junto a Cristina y Rossi; en esa foto falta completarla con los Schoklender, los Zanola, los Morgado, los Moyano, los Jaime, los De Vido, los Moreno y sigue la lista. ¿Dónde quedó su transparente trayectoria para juntarse con Rossi que fue el que más daño le produjo a la provincia de Santa Fe y junto a un gobierno nacional, el más corrupto de toda la historia? Los principios fundamentales de la política basados en la honorabilidad y el bien común de todos los ciudadanos casi siempre se tiran por la borda frente al vicio más oscuro del poder y el dinero, y seguimos cayendo.






























