En estos días se cumple el primer aniversario de la muerte de nuestra entrañable compañera de la filosofía y de la vida, la profesora Graciela Vives. En los últimos años se desempeñaba como docente de nivel superior en el Normal Nº 2 y desde el año 2006 como titular en la cátedra de residencia de la carrera de filosofía de la Facultad de Humanidades y Artes, cargo al que accedió por concurso. Tuvo una intensa y reconocida trayectoria como profesora de filosofía en escuelas de nivel medio e institutos terciarios de nuestra ciudad y otras localidades de la Región VI. También dictó cursos de filosofía con niños y adolescentes para docentes de todos los niveles, y se hallaba abocada intensamente en el desarrollo y profundización de ese proyecto. Graciela falleció trágicamente en Laguna Brava, en La Rioja, en un hecho tan penoso como injusto, pero las huellas profundas que dejó en cada uno de quienes la conocimos agigantan su querida presencia en este mundo. Un alumno escribió sobre ella: "Fue y es una guía, un camino siempre abierto a la búsqueda de aprender cosas nuevas. ¿Puede acaso ese viento frío de precordillera disipar su sonriente y cotidiano calor?". Hasta siempre, querida Graciela, amiga del alma.





























