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En medio de fuertes críticas, Japón ahorcó a cuatro asesinos

Japón ejecutó en la horca ayer a cuatro condenados por homicidio en medio de fuertes críticas a un sistema judicial sigiloso y de lento movimiento que deja a los reos languideciendo en el pabellón de la muerte durante décadas.

Viernes 30 de Enero de 2009

Japón ejecutó en la horca ayer a cuatro condenados por homicidio en medio de fuertes críticas a un sistema judicial sigiloso y de lento movimiento que deja a los reos languideciendo en el pabellón de la muerte durante décadas.

Japón, una de las pocas naciones industrializadas que tienen aún la pena capital, ha aumentado el ritmo de ejecuciones en años recientes. El país ahorcó 15 reos el año pasado, la mayor cifra desde 1975, cuando 17 condenados fueron ajusticiados, dijo el ministro de Justicia Katsuhisa Nagata.

Aunque la pena capital tiene apoyo amplio en Japón, que está entre los países más seguros del mundo, muchos críticos dicen que se requiere reformar el sistema porque los criminales condenados frecuentemente son dejados esperando en el pabellón de la muerte durante años. Hay actualmente cerca de 100 personas condenadas a muerte.

Otros señalan que el sistema es demasiado oculto. Los reos no saben cuándo serán ejecutados, sino hasta la mañana en que ocurre. Las ejecuciones son realizadas en secreto, y familiares y abogados son notificados después del hecho.

Ayer, Shojiro Nishimoto, de 32 años, fue ahorcado en el Centro de Detención Tokio luego de ser condenado por cuatro cargos de homicidio y robo. Asesinó a tres ancianos que vivían solos en ataques separados registrados en abril del 2004, y por la muerte de un taxista de 59 años en el 2003.

Yukinari Kawamura, de 44 años, y Tetsuya Sato, de 39, fueron ahorcados tras ser declarados culpables de haber secuestrado al dueño de una cafetería y a su esposa en Nagoya en abril del 2000 y de llevarlos luego a un bosque remoto donde los quemaron hasta causarles la muerte.

Tadashi Makino, de 58 años, fue ejecutado por apuñalar fatalmente a una persona y asaltar a otras dos en la ciudad sureña de Kitakyushu en 1990.

El incremento de las ejecuciones ha detonado protestas fuertes de derechos defensores de los derechos humanos, incluido Amnistía Internacional, y el colegio de abogados de Japón ha prometido una moratoria a éstas. (AP)

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