El consumo de psicofármacos aumentó un 105 por ciento en los últimos años en la Argentina, según datos de la Confederación Farmacéutica (Cofa), que alertó sobre la costumbre cada vez más extendida entre los jóvenes de mezclar ese tipo de drogas con alcohol para potenciar sus efectos terapéuticos.
La tendencia sobre el consumo de remedios psicoactivos fue avalada por el Observatorio Argentino de Drogas (OAD) de la Sedronar que precisó que las mujeres tienden a consumir más tranquilizantes y ansiolíticos que los hombres y el consumo aumenta en la población que supera los 35 años.
Isabel Reinoso, presidente del Colegio de Farmacéuticos de la Provincia de Buenos Aires, aseguró que el consumo abusivo de algunos psicofármacos, en particular del clonazepam, es "un problema interdisciplinario que tiene que ver con la excesiva prescripción de la droga y también con la venta de estos medicamentos por canales no habilitados".
En ese contexto, advirtió que "la mezcla de clonazepam con alcohol es una de las máximas preocupaciones que tenemos". fundadas en una "gran cantidad de casos de intoxicación" registrados en mayor medida en adolescentes y jóvenes durante el último verano en los centros vacacionales.
Además, alertó que en períodos en los que la economía es volátil o los procesos políticos nacionales son inestables, tiende a subir el nivel de consumo en la población.
Como ejemplo, Reinoso recordó que "en 2001 el consumo de psicofármacos creció enormemente", dijo, y destacó que "hay que plantearse cómo se administra el medicamento" porque la tendencia a la prescripción excesiva crece.
Para Perla Figueroa, directora provincial de Prevención de las Adicciones del Ministerio de Salud bonaerense, "los datos tienen que ver con un patrón, que es la medicalización de las conductas entre los argentinos".
"Frente a la necesidad de pasar un proceso de angustia o de duelo, aparece la medicalización de ese momento", explicó.
"Esa conducta está también asociada a la proliferación de la publicidad como un factor que promueve que una persona esté activa las 24 horas sin parar. Cuando aparece en el mercado una sustancia, sea o no un psicofármaco, que mágicamente calma un dolor y que promete que el afectado podrá seguir con su régimen de actividades en forma habitual, se está soslayando procesos naturales que debe pasar el cuerpo frente a distintas situaciones", concluyó.