En el 400 aniversario del lanzamiento de la segunda parte del "Don Quijote", el equipo que busca los restos de su autor, Miguel de Cervantes (1547-1616), en el convento madrileño de las Trinitarias, anunció ayer que en dos semanas finalizará la búsqueda emprendida hace casi un año.
Hoy comenzará la segunda fase de la búsqueda del creador de esa obra maestra de la literatura en español, en el convento del barrio de las Letras, ubicado en pleno centro de la capital española. Una treintena de expertos excavará y analizará los restos depositados en 42 tumbas, en el marco de lo que denominan la fase antropológica y forense, explicó ayer la arqueóloga Almudena García Cid en rueda de presa en Madrid.
El trabajo incluye la lectura de inscripciones funerarias, el uso de cámaras microscópicas para observar el contenido de las tumbas y la extracción de restos para su posterior análisis en un laboratorio instalado en la misma cripta. "Empezaremos con una sepultura en el suelo que se veía cedida y con los nichos que están sin pintura, a la izquierda de la pared, que están más deteriorados", detalló García Cid.
La primera fase comenzó en abril último con un georradar e instrumental infrarrojo que los técnicos utilizaron para revisar los 200 metros cuadrados de la iglesia del convento, algunos habitáculos adyacentes, los muros y la cripta, a la que no se accedía desde 1955.
García Cid advirtió que de no hallar los restos de Cervantes en la cripta de la iglesia, se podría emprender una tercera fase en la zona más cercana a la puerta de entrada al templo.
Está allí. El historiador Fernando de Prado, director del equipo de búsqueda, aclaró que "está probado y documentado que al autor de «El Quijote» lo enterraron en el convento de las Trinitarias y que sus restos nunca salieron del lugar. Lo que no se sabe es dónde se encuentra exactamente la tumba, que además podría haber cambiado de ubicación con las obras de remodelación que a lo largo de los siglos ha sufrido el lugar", concluyó.
Las heridas que sufrió en la batalla naval de Lepanto serán una de las claves para identificar al escritor. "Estamos buscando un esqueleto de varón, de unos 70 años, que tenga seis o menos dientes en la boca y por supuesto con las lesiones en el antebrazo y la mano izquierda, que se describen, no como una amputación, sino como un brazo no funcional como consecuencia de esas heridas", afirmó ayer el antropólogo forense, Francisco Etxeberria.
En la batalla naval de Lepanto, que la Santa Liga formada principalmente por España, Venecia y la Santa Sede, ganó a los turcos en 1571, Cervantes recibió dos heridas de arcabuz en el pecho y una en la mano izquierda, que le quedó inútil, por lo que fue conocido como "el manco de Lepanto".
"Incluso no sería imposible encontrar pequeños fragmentos de metal incrustados" en los huesos, añadió Etxeberria en la presentación en Madrid de la segunda fase de los trabajos de búsqueda de Cervantes, comenzados en abril.
Nacido en 1547 en Alcalá de Henares, cerca de Madrid, el escritor vivió sus últimos años en ese barrio, donde también habitaron escritores como Lope de Vega y los dos grandes rivales literarios del Siglo de Oro, Francisco de Quevedo y Luis de Góngora.
Fallecido el 22 de abril de 1616, Cervantes fue enterrado en la iglesia del convento de San Ildefonso de las Madres Trinitarias el día 23, fecha que ha quedado como la oficial de su muerte, dado que en esa época se consignaba el entierro como fecha del fallecimiento.
"No vamos a sacar ningún hueso de la cripta por el momento", señaló Etxeberria, explicando que han preparado tres mesas, donde sendos equipos de antropológos irán examinando los restos que se consideren importantes, mientras otro equipo de arqueólogos se dedicará a la exploración de las tumbas.
"Si hay pocos restos (de personas enterradas), Cervantes tiene unas características físicas particulares y se podría individualizar, pero sería más difícil si hay más restos", afirmó Etxeberria. En las sepulturas puede haber una o más personas, sin contar con la posibilidad que se hayan producido remociones o traslados de huesos.
En abril pasado, el historiador Fernando de Pardo afirmaba que al menos "quince personas están enterradas" en la cripta, entre ellas, un niño o el que fuera el casero de Cervantes.
Si se encontraran unos restos especialmente interesantes, los investigadores podrían "pedir los permisos necesarios para sacarlos temporalmente y analizarlos en un laboratorio, pero todavía no estamos ahí", dijo a la AFP Almudena Rubio.
"En quince días tenemos que salir del sitio habiendo respondido a la pregunta de si los huesos encontrados son de hombre o mujer, infantiles o de adultos" o si algunos podrían corresponder a las características de Cervantes, concluyó Etxeberria.