Con respecto al artículo del 5 de agosto en el que se relata el hallazgo de una beba muerta en el Hospital Alberdi, creo conveniente aclarar algunas cuestiones sobre el posible diagnóstico desde el punto de vista psiquiátrico. Existe una forma de maltrato infantil de alto riesgo que puede llevar incluso hasta matar al bebé o al niño, que se llama síndrome de Munchausen por poderes (SMP). En estos casos, generalmente la madre simula la existencia o provoca síntomas en el niño con el fin de buscar asistencia médica o atención por parte de algún familiar o conocido. Quienes padecen de este síndrome suelen ser personas en estado de indefensión (lactantes o menores de 5 años). Es un síndrome difícil de diagnosticar y suele pasar desapercibido. Es conveniente precisar que en la conceptualización de Richard Asher (1951) se diferencian dos actores: el paciente, con sus fábulas tendientes a engañar a la otra, y el médico. Al añadir Roy Meadow (1977) en el diagnóstico "por poder" damos paso a un tercer actor que provoca síntomas sobre el menor que es responsable. En la clasificación del Manual de Diagnóstico en Psiquiatría se utiliza el término "desorden facticio por poderes". En el caso de lo ocurrido en el hospital Alberdi, habría dos diagnósticos: el de la niña que encontraron muerta y el del cuidador. Sin dudas en ambos casos y en relación al menor, pareceríamos encontrarnos ante un caso de maltrato o abuso infantil, lamentado en éste la muerte de la beba. En cuanto a la figura del perpetrador, frecuentemente la madre, de edad joven y bajo nivel socioeconómico, sin empleo, de carácter precario, con dinámica familiar disfuncional, presencia de adicción a sustancias, etcétera. Podemos mencionar otros antecedentes personales, entre los cuales figuran padecimiento de síndrome en su infancia, maltratos, madres ansiosas y/o depresivas; también suelen presentar actitudes de "excesiva preocupación". Estas conductas de "desorden facticio por poder" son propias de mujeres que antes de ser madres ya presentaban un antecedente psiquiátrico. Para evitar que sigan sucediendo estos casos urge que los equipos hospitalarios funcionen en forma interdisciplinaria, en donde interactúen obstetras, pediatras y otros especialistas además del asistente social, el equipo de salud mental y la asistencia legal. En todos estos casos, el correcto proceder siempre jugará a favor de la protección de la mujer y del bebé, nacido a término o no.
































