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El Papa: "Cuento con ustedes para edificar un nuevo mundo"

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner participó de la misa de cierre de la Jornada Mundial de la Juventud. El Pontífice alentó a los más de tres millones de jóvenes reunidos en Copacabana a "no tener miedo de llevar a Cristo".

Lunes 29 de Julio de 2013

El Papa Francisco alentó ayer a los más de tres millones de jóvenes reunidos en Copacabana a "edificar un mundo nuevo" y "no tener miedo de llevar a Cristo hasta las periferias existenciales", en el marco de una impactante misa de cierre de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), de la que participaron presidentes de la región, entre ellos Cristina Fernández de Kirchner.

El Papa argentino le obsequió a Cristina una par de zapatos y de medias blancos para su nieto recién nacido, Néstor Iván.

Al rezar el Angelus, tras la misa, y en un fuerte reconocimiento a la figura de Juan Pablo II, Francisco anunció que la ciudad de Cracovia, en Polonia —país natal de Karol Wojtyla— será sede de la próxima JMJ, en 2016.

"Queridos jóvenes, cuando vuelvan a su casa, no tengan miedo de dar testimonio del Evangelio. Llevar el Evangelio es llevar la fuerza de Dios para arrancar y arrasar el mal y la violencia, para destruir y demoler las barreras del egoísmo, la intolerancia y el odio, para edificar un mundo nuevo", dijo el Papa. Intercalando párrafos en castellano y en portugués, el primer Papa latinoamericano de la historia expresó: "Jesús cuenta con ustedes. La iglesia cuenta con ustedes. El Papa cuenta con ustedes", despertando la ovación de los millones de jóvenes que, en un campamento a cielo abierto, pasaron la noche en la arena de la playa más famosa de Brasil.

"No tengan miedo de ir y llevar a Cristo a cualquier ambiente, hasta las periferias existenciales, también a quien parece más lejano, más indiferente. El Señor busca a todos, quiere que todos sientan el calor de su misericordia y de su amor", expresó en otro tramo.

En las primeras filas, además de la presidenta argentina, se encontraban presentes en la celebración los mandatarios de Brasil —el país anfitrión—, Dilma Rousseff; de Bolivia, Evo Morales; y delegaciones de otros países de la región.

Jorge Bergoglio llamó especialmente a los jóvenes de Latinoamérica a "comprometerse en la misión continental promovida por los obispos", impulsada desde Aparecida en 2007, y expresó: "Brasil, América latina, el mundo tiene necesidad de Cristo".

"No hay fronteras, no hay límites: Jesús nos envía a todos. El Evangelio no es para algunos sino para todos. La iglesia necesita de ustedes, del entusiasmo, la creatividad y la alegría que los caracteriza", les dijo en la misa que constituyó el momento de envío del Papa a los jóvenes.

En el último día de su agitada visita de una semana a Brasil, el obispo de Río de Janeiro, Orani Tempesta, lo recibió al comienzo de la misa con una frase que resume la revolución que despertó el Papa argentino en la "ciudad maravillosa": "Ya te estamos extrañando Francisco porque mañana no estarás aquí", le dijo.

Antes de la ceremonia, Bergoglio había recorrido una vez más en papamóvil la avenida Atlántica, desde el fuerte de Copacabana hasta el imponente escenario montado sobre la playa, despertando nuevamente gritos de euforia y fervor. A su paso iba agarrando al voleo las banderas y otros objetos que la gente le lanzaba, y también se detuvo para aceptar un mate brasileño, típico del estado de Río Grande do Sul, llamado chimarrao. Cuando subió al escenario, los jóvenes lo recibieron con el "flash-mod" más grande de la historia, una coreografía que los millones de peregrinos venían ensayando desde anteayer sobre la arena, y que fue seguido con movimientos descoordinados y graciosos por obispos y sacerdotes.

Un momento muy emotivo para los argentinos estuvo reservado hacia el final de la ceremonia cuando los cantantes Axel y Soledad Pastorutti cantaron junto al músico mexicano Martín Valverde una canción de su autoría, llamada "Nadie te ama como yo".

La víspera, al inicio de la vigilia, el Papa pidió a los jóvenes "meterse en la vida" y no mirarla pasar desde el balcón, ser protagonistas del cambio, interesarse por la política y los problemas sociales y no dejarse ganar por la apatía.

"Los jóvenes en las calles quieren ser protagonistas del cambio. Por favor no dejen que otros sean protagonistas del cambio", pidió ante una gigantesca muchedumbre que le aclamaba, muchos llorando, tras recientes protestas callejeras que sacudieron Brasil en demanda de mejores servicios públicos y contra la corrupción y el derroche del gasto público.

Francisco se reunió luego con el comité de coordinación de la Conferencia Episcopal Latinoamericana (Celam), integrado por unos 45 obispos, en la residencia del arzobispo de Río en el morro de Sumaré, en medio de la exuberante selva tropical atlántica. Allí pronunció un discurso destinado a los obispos de la región donde nació y vivió casi toda su vida este argentino hijo de italianos. Ayer, a las 19.35, partió desde Río rumbo a Roma.

En Brasil, Francisco ha llamado a la Iglesia a reconquistar a quienes se convirtieron en evangélicos o viven sin Dios, buscando la sencillez en actos y palabras y trabajando en "favelas, cantegriles, villas miseria" para frenar la sangría de fieles.

Sufrieron robos

Los tres millones de peregrinos que "invadieron" Río durante la visita del Papa y la Jornada Mundial de la Juventud sufrieron un verdadero Vía Crucis en la "cidade maravilhosa", que tuvo entre sus "estaciones" más penosas las dificultades para trasladarse y los robos constantes. Según publicó el portal G1 de la red Globo, cada diez minutos la comisaría de Copacabana recibió una denuncia por hurto.

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