Lo que hemos podido leer en La Capital y otros medios respecto a la crisis del fútbol no hace sino confirmar el estado general del país por estos años. "Para muestra basta un botón", expresa un viejo dicho. Y así, en el breve período de tres o cuatro días, hemos visto: diputados aplaudir públicamente el incumplimiento de un contrato, dirigencias vetustas y desprestigiadas que se perpetúan en el poder, negociaciones que involucran las arcas del Estado manejadas en oscuras reuniones cuasi mafiosas. Hemos visto un gobierno que, de concretarse definitivamente el acuerdo con la AFA, premiaría a pésimos dirigentes que han vaciado clubes para que así lo sigan haciendo. Que ofrece obligarse en dudosos convenios que van mucho más allá de su mandato a poco tiempo de perder una elección. Que argumenta futuras buenas gestiones y réditos cuando basta ver su desastrosa gestión en Aerolíneas Argentinas. Hemos visto cómo siempre a espaldas del pueblo y sus intereses se privatizan ganancias y socializan pérdidas. Si desgraciadamente los trascendidos se confirman y el gobierno aplica cientos de millones anuales para sostener el fútbol, saldrán seguramente sus voceros a argumentar que "el fútbol ahora es gratis". Pero no señores, no nos confundamos, al fútbol lo pagaremos entre todos y mucho más caro, ya no en una cuota de cable sino con los impuestos que pagamos todos los argentinos, gusten o no del fútbol, y con millonarios recursos que deberían aplicarse urgentemente a la niñez, a los jubilados, a bajar el IVA en la canasta básica, a la educación, a los créditos para la vivienda y no a las fiestas de los dirigentes futboleros, a la de los intermediarios, o a los sueldos del Burrito Ortega o de Riquelme. Y así continuamos , infinitamente lejos del eslogan: "Argentina, un país en serio".





























