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El ex dirigente de Racing Fernando Marín sufrió un dramático secuestro virtual

Contó que fue víctima de delincuentes que, a pesar de estar presos, usaron avanzados sistemas de comunicación. Le decían que iban a matar a su hijo

Sábado 05 de Octubre de 2013

El empresario y ex dirigente de Racing, Fernando Marín, sufrió un secuestro virtual a manos de delincuentes que purgan condena en una cárcel y que usan una sofisticada metodología, según la misma víctima describió.

"Viví junto a mi mujer el momento de más angustia de toda mi vida. Fueron cuatro horas, de 6 de la tarde a las 10 de la noche", contó ayer a la mañana el empresario sobre un escalofriante secuestro virtual de su hijo Nicolás que sufrió el jueves pasado.

Se trató, según relató él en una radio porteña, de una banda integrada por varios delincuentes, entre las que hubo una persona que imitaba la voz del joven supuestamente retenido. Utilizaron al menos cinco líneas de teléfonos en simultáneo para presionar a la familia hasta lograr el pago de un rescate, luego de una travesía de su mujer desde el norte del Conurbano hasta el centro porteño y desde ahí, de vuelta, para darle la plata que pedían a los secuestradores.

"Llegué a Escobar, donde vivo, desde Buenos Aires y me sonó el teléfono fijo, y tuve la mala suerte de atenderlo. Con un vocabulario muy fluido, me informaron que había habido un accidente en una ruta, donde colisionaron tres autos y que presumían que había involucrado un familiar", relató Marín.

"Me dijeron que me quedara tranquilo, que estaba bien pero en estado de shock, y que tratara de contenerlo. En ese momento me pidieron que les pase el número el celular porque la línea tenía frituras. Me decía que lo contenga y me pusieron una persona al teléfono y cuando me habla, era mi hijo", contó.

El empresario estaba con su mujer. "Cuando habló, me dice: «Papá, me van a matar, por favor papá, me van a matar». Ahí otra persona, una tercera, dice: «Te dije que iba a gritar, cortale el dedo ahora o matálo porque nos van a agarrar»", recordó.

"En ese momento se bloqueó mi alma, se bloqueó el alma de mi mujer. Ahí yo intento usar el celular, ella le da el suyo (el número de celular) porque el delincuente quería tener dos líneas", contó. "Cuando intento llamar el secuestrador lo detecta y me dice: «Se les acabó el tiempo, lo mato, lo mato». Ahí yo apago mi celular", continuó.

A esa altura, los delincuentes ya tenían controlada a la esposa, a través del celular, y a él, en el teléfono de línea. Según Marín, la plata que tenía en su poder no era suficiente para los delincuentes, quienes querían un botín mayor. Su mujer subió a la camioneta y volvió al departamento que tienen la familia en Capital para juntar más dinero.

"Mi mujer volvió a Buenos Aires, llegó al departamento que tenemos en el centro; hicieron subir al casero, anulando también su celular". Según marcó Marín, los delincuentes trabajaban con no menos de cinco teléfonos en red porque lo cruzaban con su mujer, con el casero y escuchaba en segundo plano los (falsos) lamentos de su hijo.

Tras una tensa negociación, en la que abundaron los insultos y las amenazas de muerte al hijo, y luego de haber obtenido el botín, Marín relató: "Con una soberbia absoluta, me dijeron que mi mujer tenía unos ovarios enormes y que yo era un caballero y me dijo que llamara a mi hijo. Yo le dije, a qué número. Al de siempre, me respondieron. Así lo hice, y escucho a mi hijo que me dice «¿qué pasa papá?, estoy durmiendo»".

Marín dijo que los delincuentes los mantuvieron vigilados a él, a su mujer y al casero del edificio hasta que se efectuó el pago en una zona del norte de la Autopista Panamericana. También resaltó que en las comunicaciones se escuchaba "que el extorsionador, mientras hablaba tecleaba con una computadora".

"El que me llamaba me contó que él estaba en una cárcel y que no me preocupara", consignó, tras lo cual contó que hizo la denuncia ante la Justicia y pidió a la sociedad que estuviera alerta por la reaparición de este tipo de modalidad delictiva.

En Rosario

En Rosario hubo numerosos casos de secuestros virtuales, pero el más sonado fue el que sufrió el miércoles 31 de agosto de 2011 Karina Mattar, de 32 años y madre de cuatro hijos, a quien los delincuentes la hicieron viajar hasta Bell Ville, donde dejó un bolso con 50 mil pesos a modo de rescate de su marido, quien estaba sano y salvo en su trabajo.

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