Aprovechando el "feriado" largo, decidí visitar a una amiga de la infancia en Tucumán tras aceptar por fin sus innumerables invitaciones. El largo "dolce far niente" fue concedido por la mandataria de todos los argentinos para que pudieran verla en la tele en la asunción de "otro" mandato presidencial. El día estaba espléndido: sol radiante y apropiada brisa componían la jornada, haciéndola, amena y soportable. Caminamos por la peatonal, el centro y las confiterías, llegando a la casa histórica. Reconocimos que Tucumán cambió. No se parece en nada a la de años anteriores. Locales con excelente indumentaria coronan nuevas y coquetas galerías. ¿Pero? Algo llamó nuestra atención. En los bares los aparatos de TV estaban apagados o en algunos pasaban "Fútbol para Todos". Del acontecimiento popular que se festejaba en Buenos Aires, !nada! Parecía que no estaban enterados del acontecimiento presidencial. ¡Tiene su explicación! Los tucumanos, aún con algunas fallitas, lo prefieren a Alperovich. Funciona la Justicia, la policía, la Municipalidad. Inauguran hoteles cinco estrellas, se hicieron rutas; increíble "postal en vivo" del parque 9 de Julio. La ciudad embellecida coquetea con los lujosos y pujantes comercios. Es una provincia que funciona. A la mandataria le convendría dejar su burbuja e imitar al gobernador de Tucumán por el bien de la ciudadanía.





























