Buenos Aires.— Los investigadores del crimen del abogado penalista Marcos
Alonso, ocurrido el lunes en Olavarría, creen que la víctima acudió la tarde de ese día a una
reunión con personas conocidas que lo citaron en las afueras de esa localidad, donde lo mataron
para luego dejar su cadáver en el interior de su auto estacionado en el centro de la ciudad.
Fuentes de la pesquisa dijeron que la pista más firme apunta a un crimen mafioso
vinculado a la profesión de Alonso y que los asesinos actuaron "por encargo" de un cliente de la
víctima que está detenido.
"Tenemos a cinco personas en la mira, estamos estudiando sus movimientos en los
días previos al asesinato y sus vinculaciones telefónicas tanto con la víctima como con el
sindicado autor intelectual del crimen", reveló un jefe policial.
Al respecto, los mismos voceros revelaron que tienen identificado el posible
lugar donde pudo haberse cometido el crimen y que esperan en las próximas horas poder allanarlo, ya
que tienen fe en hallar algunas evidencias, entre ellas las ojotas que tenía puestas la víctima y
que no se hallaron en el auto.
Los pesquisas creen que Alonso trataba diariamente con alguno de sus asesinos,
vinculado al ambiente criminal, por diversas causas que él llevaba. "Hacía pocos años que era
abogado y creemos que subestimaba la capacidad de daño de esos muchachos vinculados al delito, en
un ámbito donde todo se arregla a las trompadas o a los tiros", expresó un investigador.
Mientras la policía delineaba ayer el trabajo a seguir en procura de obtener
datos que permitan esclarecer el suceso, la pesquisa buscaba testimonios y datos de las
comunicaciones que permitan conocer en detalle los últimos movimientos del abogado. "Creemos que en
48 horas el caso debería comenzar a resolverse", dijo un investigador.
Un cliente en la mira. Si bien la policía trabaja sobre cuatro o cinco hipótesis
vinculadas a la actividad laboral de Alonso, la más fuerte es la que apunta a la autoría
intelectual de un preso, actualmente detenido en la comisaría de Tapalqué y cliente de Alonso.
Según testimonios incorporados a la causa, ese detenido, identificado como Walter Gallastegui, se
halla tras las rejas desde el 6 de enero acusado de haber atacado de 11 tiros el 14 de noviembre de
2009, a la salida de un pool de Olavarría, a Fabricio Armendano, que sobrevivió al hecho pero aún
no puede caminar.
Si bien Alonso era amigo de Armendano, tomó igualmente la defensa de
Gallastegui, quien le pagó sus honorarios por adelantado. Según testigos, el detenido habría
recibido la promesa del abogado de quedar excarcelado, ya que lograría revertir la carátula de
"tentativa de homicidio" a "lesiones", lo que no sucedió y enfureció al acusado.
Gallastegui tiene varios antecedentes penales, cumplió condena por un homicidio,
estuvo involucrado en causas por delitos contra la propiedad e incluso vinculado a las drogas.
El último día.Alonso fue visto con vida por última vez el lunes a la mañana,
cuando salió de su casa rumbo a su trabajo vestido con bermudas y ojotas. Tras una denuncia de
averiguación de paradero realizada por su esposa el lunes a la noche, la policía y la fiscal Susana
Alonso iniciaron la búsqueda y cerca de las 2 del martes el cadáver del letrado fue hallado
baleado, maniatado y con un billete de un dólar en la boca, en el asiento trasero se su Peugeot 307
estacionado en el centro de la ciudad. Mediante la autopsia se determinó que Alonso presentaba
siete balazos en la cabeza, el pecho y un brazo y que el crimen se cometió en otro lugar.
Según testigos, antes de desaparecer el abogado había retirado de su estudio
6.000 dólares y 1.000 euros que no fueron hallados en su poder. l (Télam)