Los argentinos siempre estamos discutiendo sobre lo coyuntural. Nunca nos detenemos a pensar qué país quisiéramos, en base a nuestra idiosincrasia, nuestros deseos e ideales. Los grandes vaivenes políticos de los últimos años, con las consecuencias por todos conocidas y sufridas, por períodos de tiempo cada vez más cortos, nos ha marcado con el síndrome de lo que denomino del "día siguiente". Acostumbrados a los bruscos cambios copernicanos, tanto en el ámbito económico como en el político-social, afectos a las frases hechas simples pero efectistas, y a la moda que proviene del exterior, que no por eso es mala, sino porque no sabemos relacionarla con nuestras propias costumbres, estaríamos condenados a repetir siempre los mismos errores. Por eso, deseo formular algunas ideas que deberíamos debatir a través de la participación en las distintas instituciones de nuestra sociedad:































