¿Será posible que médicos y colegios actúen como vampiros de jubilados y no jubilados? Pucha si pueden. Salvo honrosas excepciones, el plus es ley no escrita, una vergonzosa y vergonzante ley no escrita. Mi señora debe operarse de cataratas, y el oftalmólogo cirujano de Amtran, nuestra mutual, nos planteó la alternativa de una intervención "tradicional" o la que él realiza a un costo de 1.600 pesos, por un implante intraocular que lamentablemente, dijo, no es cubierto por el Iapos. Nos sonó raro y fuimos a la obra social. Era verso: hay una sola operación y el implante está cubierto. Volvimos al médico, el hombre se incomodó, y su discurso ya pasó de lo vergonzante a lo desvergonzado. "Yo cobro los mil seiscientos porque Iapos paga dos con cincuenta". Vuelta al Iapos. ¿Dos con cincuenta? No, exactamente 2.641 pesos (y por cada ojo por cierto, que se operan por separado). Eso sí, el doctor "Dos con cincuenta" nos hacía precio. Algunos colegas, nos enteramos después, llegan a los 3.000 pesos. Desde luego, asentamos la denuncia, tras un excelente asesoramiento de la obra social, indicando que, además del maltrato y el intento de exacción, el médico justificó el cobro en su pericia profesional, que ejercitaba, dijo, en un alto cargo del Hospital Provincial de Rosario. La pregunta es elemental: ¿cuánto necesita ganar esta gente? Arancel y plus suman entre 4.200 pesos, y 5.600 pesos por operación (y por ojo), cifra que, libre de polvo y paja, gasto de clínica, no debe bajar de 3.000 a 4.000 pesos. Digamos, a diez intervenciones mensuales (si no nos quedamos cortos y nos dijeron que sí). ¿Cuánto perciben por esta vía solamente? ¿Qué la solidaridad, la sensibilidad social es cuento chino? Bueno, no es ilegal pensarlo aunque sea repugnante. Pero... ¡qué no atiendan en mutuales, caramba! Que se limiten a sus consultorios. Claro, el mutualizado, si pertenece a una obra social es rechazado en el hospital público, salvo cuando es afiliado al Iapos aunque aún así tampoco es aceptado en el centro municipal de salud del Cemar. Es decir, nos resta el Centenario, donde efectivamente vamos a probar, y el Provincial que no nos merece confianza con "Dos con cincuenta" ahí agazapado en la especialidad. En otras palabras, el mutualizado con obra social queda entre la espada y la pared. Y la mutual resulta el brete ideal para estos depredadores, el lugar de las presas cautivas. Un párrafo aparte merece la deslealtad de este hombre con la esfera pública a la que dice servir. Porque ¿cuánto compromiso social, cuánta vocación médica tolera la codicia? Ya es hora de acabar con la semiprivatización de la salud pública que representa el plus. Atestemos con presentaciones los cajones de las obras sociales y de las propias mutuales usadas como mostrador. Y ¡basta con el reino del revés!





























