Hoy, en este mundo capitalista y globalizado, me pregunto, ¿existe el amor? ¿Qué es el amor y cuántos tipos de amor hay? Existe el amor hacia tu pareja, hacia tus hijos, tus padres, el amor para con tus familiares, amigos o a Dios. Por supuesto, existe otro amor para tu mascota, o el amor al prójimo. ¿Podemos decir que el amor es un sentimiento hacia alguien o algo? Pero entonces, deberíamos preguntar, ¿qué es el sentimiento? y seguiríamos derivándonos en definiciones de palabras que no estamos seguros de quién las inventó y por qué. El largo o corto introito, como prefieran, termina derivando en un resumen final, que es el amor de pareja, ya que de tus hijos, parientes, amigos o mascotas, no te divorciás. La respuesta quizás sería agregar la palabra “tolerancia”, pero lamentablemente tenemos excusas como la falta de dinero, el estrés, la inflación, la inseguridad y el gobierno de turno, que no nos permiten llevar una vida de pareja acorde a nuestros deseos. Antes no se divorciaban, dicen nuestros abuelos o padres, ya que existía un poquito más de tolerancia. También existen los terceros y la “cola del Diablo”, metafóricamente hablando; digo, de la cola, no de los terceros. Y en este caso me pregunto, ¿por qué llegó el tercero? ¿Quién de los dos permitió que entre el tercero? Y la respuesta es los dos. La falta de diálogo hoy es uno de los principales motivos de divorcio, el cúmulo de excusas es eso, excusas. Cuando no querés levantarte con nadie más a tu lado, con otra persona que no sea esa, cuando querés sentir su olor en la almohada, que te abrace o te susurre “buen día”, cuando todas esas cosas te hacen falta, no hay lugar para terceros. Diálogo, tolerancia, respetar los silencios, los espacios, y tratar de entender las necesidades del otro resulta fácil, si además necesitás todo lo de la oración anterior. Escribir palabras y dar consejos también resulta fácil, y quizás yo no sea un buen ejemplo, pero sí creo que podemos aprender, y en base a nuestras experiencias buenas o menos buenas, y a medida que el tiempo carga nuestra mochila, poner en práctica la capacidad que tenemos de escuchar. Y una vez que logramos eso, poner el cerebro en funcionamiento antes que la lengua en movimiento. Siempre existirán las excepciones a las reglas, pero esa sensación que se siente en el medio del pecho, no se cura con un ansiolítico.


























