El domingo pasado estuve en el Cementerio La Piedad "viejo", y lamentablemente he visto como es alarmante el olvido absoluto en que ha caído el mantenimiento de este solar de descanso de nuestros antepasados. No solamente se ha dejado de lado la restauración de grandes panteones pertenecientes ya al siglo XIX, donde de a poco se van robado trozos de mármol en forma de columnillas, estatuillas o todo adorno arquitectónico de aquellas épocas, sino que ahora se están robando los tablones que alguna vez empezaron a rodear amplias zonas del cementerio, vaya a saber para qué, si para restaurar o robar más de las sepulturas antiguas. Además, ya no existen las veredas de césped y se han quitado pequeños árboles añosos, dejando agujeros en la tierra. La destrucción de algunas tumbas es atroz, el arreglo de los pisos que se hicieron desastrosamente hace ya un par de años, ha dejado por debajo del nivel del suelo los pisos de algunos pequeños antiguos panteones, que al llover se llenan de agua. Ni hablar de jardineros y plomeros que arreglen las pocas canillas de agua que hay. En realidad, La Piedad se ha convertido en el cementerio del olvido. Ni hablar tampoco de un agente de seguridad en las puertas como sabía haberlos, y ni hablar, que cualquiera entra en auto, moto o bicicleta, a pesar del cartel de que solamente de lunes a viernes y por la mañana pueden entrar autos con personas discapacitadas, Entra cualquiera, como lo he visto. Sin embargo los tributos se siguen cobrando. Algunos de los funcionarios que deben ocuparse de esto, en algunos de sus viajes a Europa ¿habrán visitado los antiguos cementerios? Allí se conservan como obras de arte, por el arte en sí mismo y por el respeto a los muertos.





























