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Educar no es prohibir

Soy rosarina y abuela de un niño de cuatro años que vive en Palma de Mallorca y desde el año pasado cursa el nivel preescolar en la escuela pública Maxim Alomar de la isla.

Viernes 10 de Abril de 2009

Soy rosarina y abuela de un niño de cuatro años que vive en Palma de Mallorca y desde el año pasado cursa el nivel preescolar en la escuela pública Maxim Alomar de la isla. Esta escuela es única en su tipo en toda Europa porque el 80 por ciento de los niños que allí se educan provienen de 4 continentes, en su mayoría de América latina y donde un solo alumno es de origen mallorquí, es decir de padre y madre nacido en Baleares. Como docente que he ejercido con profunda vocación durante treinta años, además de ser abuela, apoyé esta elección porque la escuela pública es la que permite crecer como seres humanos en el pluralismo y la diversidad, sin condicionamientos. Durante el año 2008 en la citada escuela, las clases eran impartidas, 50 por ciento en castellano y 50 por ciento en catalán, pero a partir de este año por una ley de normalización lingüística se le ha cerrado la puerta al idioma español (segundo idioma más hablado en el mundo) dedicándole unas pocas horas semanales, casi la misma carga horaria que se da al inglés, es decir que tiene tratamiento de idioma extranjero. El lenguaje de un pueblo es el legado cultural más importante a transmitir por lo que considero necesario que los niños aprendan el idioma catalán, pero sostengo que todo proyecto educativo debe involucrar a todos sus actores sin distinción: alumnos, docentes y padres. Es precisamente a estos últimos que se los ha ignorado totalmente y este cambio curricular se hizo en forma inconsulta. Si buscamos excelencia educativa sumemos en lugar de restar, incluyamos en lugar de marginar. ¿O es que vamos a aplicar con el español la misma metodología de la España de Franco, en donde se prohibía el uso del catalán? Desde Rosario quiero hacer mi aporte como abuela comprometida en este tema que afecta a mi familia y a tantos otros, aunque esté a miles de kilómetros de distancia. Me pregunto qué hubiera sido de la carrera artística del cantautor Joan Manuel Serrat, si sus canciones hubieran sido entonadas solo en catalán. ¿Hubiera trascendido al mundo? Demos a nuestros pequeños raíces pero también alas porque en algún momento traspasarán las fronteras de Cataluña y necesitarán la herramienta del idioma máximo exponente comunicacional. Tendamos puentes en lugar de construir murallas, ya que a pesar de la historia todavía permanecen unidos.

Marta Daguer de Moschini, DNI 4.844.583

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