Dirigir el Ministerio de Educación como lo hace la licenciada Elida Rasino en la provincia y su primera voz, el licenciado Márquez, con circular tras circular, eliminando ámbitos de debate y de disenso, y por lo tanto de escucha, es lo más parecido al estilo del "comunicado Nº 1", de los redobles militares. Nada más reñido a la concepción de educación, de aprendizaje como comunicación, como proceso dialógico son esas "circulares" con las que el Ministerio se "comunica" con los docentes, apelando a la permanente amenaza de la sanción. Y casi esquizofrénico es que paralelamente se insista en una discusión sobre la "inclusión", el juego, lo lúdico, cuando las autoridades se manifiestan tan propensas a la exclusión de todo lo que aparezca aunque más no sea como una opinión ligeramente diferente. El terror, que se sepa, el miedo, no puede ser generador de ámbitos sanos de producción. Y para que haya producción, aprendizaje, necesitamos como condición fundante habilitar que la palabra circule y los receptores desarrollen capacidad de escucha. Contrario a esto, la política oficial para los docentes en cargos de supervisión es disolver "la sala" (es decir, obturar la posibilidad de reunión) y que los directivos estén acorralados en cada escuela. Esta línea de presión acrecentará el malestar, ya que en esa larga cadena de mandos seguirá bajando hasta el docente, al que todos los días le llega una orden, según lo que especialistas ponen de moda en materia pedagógica. Hoy puede ser la técnica de la "Foda" para que dejemos sentado por escrito cuáles fueron nuestras Fortalezas, Obstáculos, Debilidades y Aciertos al desarrollar una unidad didáctica, que tendrá que ser presentada para "ayer", en planilla de indicadores de evaluación por cada contenido y sin plenaria para discutirlo porque los chicos ya han perdido demasiado tiempo entre pandemia, falta de agua, vidrios rotos, falta de luz y desobligaciones. Sé que la educación es social y no se puede separar del contexto. Que atravesamos una crisis económica y los errores son parte del hacer, y que sobre todo no se corrigen a garrotazos. Sé que somos muchos los docentes que pensamos así, que sostenemos la cotidianeidad desafiando la lógica autoritaria y caprichosa del sistema con nuestra práctica, mucho antes que Rasino ocupara el Ministerio; y que seguiremos apelando al valor de la palabra para que circule entre nosotros, los chicos y los padres, generando diálogo y construyendo acción. Este Ministerio de Educación multiplica "asesores" en estructuras paralelas y debilita la propia estructura escolar, incumple la obligación de la creación de las horas, cargos y escuelas necesarias, enfrenta como un despropósito la necesidad de una recomposición salarial de los docentes, cual si nosotros estuviéramos ajenos a los efectos inflacionarios y apuesta decididamente a la represión como estrategia ordenadora. La escuela pública es uno de los pocos ámbitos de producción y de crecimiento que nos quedan como derecho y es una obligación de los que no hemos perdido el sentido social de nuestra práctica, el no resignarnos a perderlo. Esa tendrá que ser la única lógica a la que nos adaptemos.





























