Padecemos la actitud irresponsable de Telecom ante la solicitud de provisión de servicio telefónico en el área industrial de Carcarañá. Desde el mes de febrero de 2006 hasta la fecha, pese a haber cumplimentado todos los trámites requeridos por esa empresa, contando con la cooperación de los gobiernos de la ciudad de Carcarañá y de la provincia de Santa Fe, seguimos sin el servicio. En febrero de 2006 remitimos los planos junto con las necesidades de cada empresa respecto del mismo. Telecom presupuestó la obra, en abril nos informó: "Están ingresadas al sistema 37 solicitudes y los datos del plano del área industrial". En julio de 2007 nos requirió un mínimo de 60 líneas para realizar la obra, a lo que dimos cumplimiento inmediato. En septiembre Telecom confirmó que poseía "el 80 por ciento de la aprobación de la obra, faltando carta de intención de la Municipalidad de Carcarañá respecto a la realización de obras menores para al tendido interno de líneas dentro del área, ofreciendo la empresa dos alternativas: presupuestar y realizar Telecom dicha obra, o bien, realizarla la Municipalidad con asesoramiento de ellos". La Municipalidad remitió la nota correspondiente, que fue recibida por Telecom el 14 del mismo mes (nota Nº 8117/07). Se nos informó: "La obra está en etapa de obtención de permisos por parte de Vialidad Nacional (expediente Nº 1064/08) para el uso de terrenos de la ruta 9 necesarios para el tendido de la línea de fibra óptica" y "paralelamente, se están realizando estudios de campo para el desarrollo de la misma por medio de técnicos de Telecom que estarán relevando el lugar". Entonces se reanudó por nuestra parte y por parte de la Municipalidad de Carcarañá el peregrinar constante para obtener alguna acción concreta. Nos preguntamos: ¿cómo resulta concebible que empresas industriales no cuenten con el elemental servicio telefónico? Esta incomprensible desidia de Telecom conspira contra nuestra área industrial, contra toda intención de desarrollo industrial por pequeño que fuera en el país y contra la eficacia exigible a cualquier emprendimiento local, provincial o nacional. No puede comprenderse que en tiempos de excelencia de las comunicaciones mundiales, en este bendito país debamos sufrir las carencias de la atención de la cual somos legítimos acreedores. Y todo ello sin perjuicio de que el servicio que hemos solicitado y del que padecemos su inexistencia no es precisamente gratuito.





























