"Aprovecho para mandarles un abrazo de muchos brazos a los pobladores de Famatina, Tinogasta, Andalgalá, Belén y otros que no se dejan engañar con esos cuentos de las sanguijuelas modernas que te venden buena salud mientras te acompañan al cementerio", resaltó Galeano.
"Las catástrofes se llaman naturales, pero la naturaleza no es el verdugo, es víctima mientras el clima y nosotros nos volvemos loco de remate", señaló.
También hubo espacio para que lanzara críticas contra los medios de comunicación y la Iglesia Católica y conmoviera con sus textos sobre niños robados durante las dictaduras latinoamericanas y por la democracia australiana ("Yo no lo sabía, y muchos de los que están acá tampoco"), los desaparecidos y los torturados en el Cono Sur.
Los lectores argentinos, que agotaron en apenas diez días la primera edición de 25 mil ejemplares de "Los hijos de los días", hicieron fila muchas horas antes de la presentación para intentar conseguir un lugar en la sala.
"Es difícil entender o explicar las razones del enorme interés y fanatismo que Galeano despierta entre los lectores. Ahora sí, uno puede observar que la gente respeta y admira su compromiso inalterable con los desposeídos, con los pobres y olvidados, no sólo de América latina, sino del mundo entero. Es decir, desde hace muchos años le ha dado voz a los que no la tienen", afirmó el gerente de Prensa y Comunicación de Siglo XXI Editores Argentina, Ezequiel Mario Martínez.
Próximamente Galeano (Montevideo, 1940) viajará con "Los hijos de los días" a España. El 9 de mayo iniciará en Barcelona una intensa gira que lo conducirá asimismo a Córdoba, Granada, Sevilla, Madrid, Bilbao, San Sebastián, Santiago de Compostela y Orense.
A medida que avanzaba la noche, las lecturas arrancaban ovaciones en la sala, que se replicaban afuera. "Alguna vez tengo que terminar", se excusó Galeano ante el ávido auditorio, que rompió su silencio para gritarle "ídolo" y "gracias". Cerró con el relato correspondiente al 31 de diciembre y todavía regaló un bis de esa misma fecha, pero de "Bocas del tiempo".
Galeano explicó varias veces que no podía quedarse a la firma de libros y partió. Pero en la sala de la muestra quedaba flotando un saber de los mayas que inspiraron el título de su última obra: "Ellos saben que el tiempo, como la araña, teje despacio".
La nueva obra del escritor respasa temas diversos que son interpretados con la simple profundidad de su autor. Así recorre cuestiones relacionadas a la ecología, la política, la historia, la religión, la sexualidad, los valores y las miserias humanas.