Inobjetable la nota de Jorge Lanata, eso se llama periodismo y del bueno, pese a que trabaja según sus detractores para "la corporación". Francamente, a mí no me generó ninguna sorpresa, si bien uno no tiene pruebas de estos delitos de guantes blancos, todos tenemos un amigo que nos contó, que le contó otro amigo, que a su vez le comentó otro, igual que la publicidad. Somos tan cholulos y a veces tan ingenuos que aparece en escena un tipo con una Ferrari en los medios haciendo ostentaciones obscenas de sus bienes (o de otros) y ya están todos los canales invitándolo para que participe de tal o cual programa, sin siquiera preguntarse cómo un ignoto muchachito de barrio dispone de tanto dinero, que obviamente no le costó ningún sacrificio ganarlo, ni a él ni a sus jefes. Pobre Karina Jelinek, pensar que creyó que había encontrado un príncipe azul, bueno tampoco los príncipes tienen tan alto perfil y se comportan de ese modo, está a la vista que todo lo que brilla no es oro, que busque un honesto.




























