Un año después de la crisis nuclear de Fukushima, el gobierno de Japón sigue siendo demasiado lento a la hora de ofrecer controles sanitarios e información a los ciudadanos, dijo ayer la organzación Human Rights Watch.

Un año después de la crisis nuclear de Fukushima, el gobierno de Japón sigue siendo demasiado lento a la hora de ofrecer controles sanitarios e información a los ciudadanos, dijo ayer la organzación Human Rights Watch.
"Un año después, no estamos viendo realmente servicios básicos de salud ofrecidos de una manera accesible y no estamos viendo que la gente reciba información precisa, coherente y no contradictoria de forma regular", dijo Jane Cohen, investigadora del grupo de derechos humanos con sede en Nueva York.
"La gente tiene que contar, al menos, con información precisa para poder evaluar su situación basándose en hechos reales", agregó.
El tsunami que azotó la costa del Pacífico de Japón el 11 de marzo de 2011 devastó la central nuclear de Fukushima, situada a 240 kilómetros al noreste de Tokio, lo que provocó fugas de radiación que contaminaron tierra, aire y agua, obligando a decenas de miles de personas a evacuar la zona.
Desde entonces, muchos de los habitantes de la prefectura de Fukushima han estado viviendo con miedo a los efectos de la radiación en su salud.
"Debería haber un plan claro y lugares para medir la radiación de todo el mundo en Fukushima", dijo Cohen. (Reuters)
Por María Laura Cicerchia

