Barcelona, que contó con el regreso de Lionel Messi tras las fiestas de Fin de Año, empató con Athletic de Bilbao 1-1 por la Copa del Rey y sacó provecho del doble valor del gol marcado de visitante para sentenciar la eliminatoria a su favor, pues en el Camp Nou se había registrado un empate en cero.
No obstante, Athletic de Bilbao ofreció un partido bravo y emocionante. Pocas veces se lo vio sufrir tanto al Barcelona de Guardiola como ayer en San Mamés.
El equipo catalán se encontró inicialmente con el partido esperado, pues acaparó la posesión de la pelota ante un Athletic de Bilbao replegado a pesar de que empate sin goles cosechado en la ida le obligaba a marcar para lograr el pase.
Sin embargo, el equipo local no pasó demasiados apuros en la primera parte, principalmente porque Barcelona no encontró ritmo de juego. Extrañó mucho a Iniesta, que inicialmente miró el partido desde el banco junto a Mascherano y Gabriel Milito.
Por el contrario, la segunda mitad comenzó con un gran dominio de Athletic de Bilbao, que pasó a jugar sus mejores minutos. Pero a los 61’ entró Iniesta por el lateral Adriano y el escenario cambió.
Esta variante propició que Sergio Busquets ocupara un puesto de central, con lo que Keita, Xavi y el propio Iniesta se encargaron de la elaboración. En la punta permaneció Messi, quien jugó su primer partido tras las vacaciones navideñas y no estuvo en su mejor nivel.
Barcelona se fue arriba y marcó a 15 minutos del final con un gol de quien menos se esperaba: el lateral francés Eric Abidal, quien así señaló su primer tanto con la camiseta blaugrana.
A pesar de que necesitaba dos goles, Athletic de Bilbao no se hundió y sacó a relucir su orgullo. Y a cinco minutos del final resucitó el partido con un gol de Fernando Llorente, su gran estrella. San Mamés se convirtió así en una olla a presión y Barcelona tuvo que transpirar bastante para congelar el partido hasta el final.



























