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Condenan a seis policías por haber asaltado a un comerciante chino

Seis policías del Comando Radioeléctrico fueron condenados a cuatro años y medio de prisión por robarle más de 50 mil pesos a un comerciante chino luego de irrumpir uniformados y de...

Jueves 19 de Septiembre de 2013

Seis policías del Comando Radioeléctrico fueron condenados a cuatro años y medio de prisión por robarle más de 50 mil pesos a un comerciante chino luego de irrumpir uniformados y de madrugada en su casa Avellaneda al 1600. El hecho ocurrió en 2011 y la víctima denunció que fue intimidada para entregar el dinero que los efectivos sacaron de una caja y de los bolsillos de otros tres connacionales que estaban allí, donde al parecer realizaban actividades de juego clandestino. Los datos de GPS acerca del tiempo que estuvieron en el lugar los patrulleros fueron clave en la condena que ahora recibieron al término de un juicio escrito.

La condena fue impuesta por el juez de Sentencia Nº 1, Ismael Manfrín, a seis de los ocho efectivos que habían sido detenidos en un primer momento: Gustavo Ariel González, Oscar Rafael Gatti, Hernán César Vélez, Diego Germán Leguizamón, César Pestaña Oviedo y Darío Horacio Perezlindo. Además de la pena de prisión fueron inhabilitados por nueve años para ejercer cargos públicos. Se los consideró coautores de robo agravado por ser miembros de una fuerza policial.

Los otros dos acusados, el jefe de tercio Héctor Daniel Saucedo y su chofer Ariel Oscar Ramírez, fueron absueltos porque las pruebas generaban dudas sobre su participación en el delito, ya que el patrullero en el que se movían estuvo sólo dos minutos frente a la casa de la víctima, adonde llegaron 13 minutos después que el resto y con el argumento de que iban a controlar el procedimiento. Ambos recuperaron la libertad tras el pago de una caución de 2 mil pesos hasta que la resolución quede firme.

El fallo fue apelado por los abogados de los policías condenados, por lo que será revisado por la Cámara Penal. A su vez, tres de los policías estaban implicados en otra causa por apremios ilegales en la que terminaron absueltos ante la falta de pruebas, decisión que fue apelada por el fiscal Esteban Franichevich (ver aparte).

La denuncia. El 29 de septiembre de 2011 el comerciante Li Cheng denunció en la División Judiciales de Jefatura que esa madrugada un grupo de policías había ingresado a su casa de planta alta de Avellaneda 1669 sin una orden de allanamiento. Reveló que lo intimidaron a él y a otros connacionales y le robaron 53 mil pesos.

La secuencia se desarrolló entre las 4 y las 5.20 y, según la investigación, los policías implicados llegaron a la casa en tres móviles. Li Cheng denunció que le exigieron 60 mil pesos bajo la amenaza de llevarlo preso. Le mostraron las esposas, lo intimidaron y tomaron el dinero de una caja e incluso de los bolsillos de los otros tres ciudadanos asiáticos presentes en su casa.

Aunque las víctimas plantearon que esa suma dinero era para financiar un viaje a China y ayudar a un amigo de la comunidad que estaba enfermo, se presume que en el lugar funcionaba una mesa de juego donde se apostaban fuertes sumas. La sentencia desliza que los policías llegaron con ese dato y por eso fingieron un operativo para apoderarse del dinero.

GPS delator. Al término del juicio, para el juez Manfrín no sólo quedó clara la participación de los seis policías sino que, además, urdieron un plan para dotar de una supuesta "legalidad" al procedimiento.

A partir de los informes de GPS de los patrulleros se determinó que los primeros en llegar a la cuadra fueron los agentes González y Leguizamón, en el móvil 3809. Gatti y Vélez lo hicieron en patrullero 4325. Los dos móviles se ubicaron a las 3.52 de esa madrugada en la estación de servicios de Avellaneda y Pellegrini, donde permanecieron hasta las 4.33. Cuatro de los acusados incluso quedaron filmados por las cámaras de vigilancia. Para el juez, buscaban observar desde esa esquina los movimientos de la casa de Li Cheng, situada enfrente.

Para llegar a la estación, los dos móviles habían recorrido casi 40 cuadras en dos minutos y 44 segundos sin un motivo que justificara semejante apuro. Manfrín evaluó que por su "diaria labor de calle" debieron contar con información "acerca de que en el lugar se desarrollaban actividades de juego clandestino de ciudadanos extranjeros". Más tarde arribó un tercer móvil.

Error. A las 4.22 ingresó un llamado anónimo al 911 de un supuesto vecino para denunciar una discusión a gritos entre un hombre y una mujer en una vivienda de la cuadra. Según el juez, el objetivo era que el operador comisionara allí a los móviles ya apostados en la zona, por ser los que estaban ubicados más cerca. El magistrado evaluó eso como una artimaña para enmascarar el robo y la irrupción ilegal en la casa.

Sin embargo, un imponderable atentó contra el plan: el operador remitió al lugar a efectivos de la comisaría 6ª y no a los del Comando, que quedaron en situación de no poder explicar qué hacían esa noche en la vivienda de Li Cheng.

Cuando dos efectivos de la seccional 6ª llegaron en un móvil a la casa fueron atendidos por el policía Perezlindo, quien los recibió diciendo que ya tenían la situación "controlada" y se fueron del lugar.

Tras la denuncia y su detención, los imputados adujeron que habían ido al lugar enterados de la existencia de una discusión familiar. Un asunto de escasa relevancia penal que, para el juez, no justificaba la presencia de un número tan alto de uniformados. Todos negaron haber entrado a la planta alta: dijeron que se quedaron en la escalera como espectadores de la pelea familiar por más de 40 minutos. Pero ni sus colegas de la comisaría 6ª ni un empleado de la estación vieron al grupo de policías en la vereda esa madrugada. Los móviles se retiraron del domicilio entre las 5.15 y las 5.16.

Así, según la interpretación del juez, los seis condenados "no han presentado una hipótesis coherente que justifique el amplio segmento temporal en el que estuvieran en el lugar". Y, todavía más, "diagramaron un inexistente deber funcional para acudir a un procedimiento por una discusión inventada, en una vivienda a la cual no fueron comisionados".

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