Por distintos medios (televisivos, radiales y gráficos) me enteré de que algunas voluntades municipales allegadas al autódromo deportivo, tal vez dirigentes, quieren realizar dentro de la ciudad un circuito callejero para que corran las máximas categorías en vigencia. Como ex dirigente de carreras de autos en parques de la ciudad, pienso respetuosamente que estas ideas son disparatadas para la época, rayando la locura. Nosotros, ex dirigentes de ADA (Asociación de Automovilismo), gestionamos, conseguimos y formamos parte del primer decreto municipal pro autódromo de Rosario, aunque chico, pero es un escenario de lujo y muy seguro para el espectador, cosa que quedó demostrada con creces en las competencias que se llevaron a cabo recientemente. Hoy, estos señores opinadores y soñadores, sin haber vivido la experiencia de realizar carreras de autos en parques y calles, deben considerar primero la seguridad. Tuve el orgullo de ser el encargado de este tema, con un enorme costo de montaje para la contención del público, sin contar con tejidos, alambrados y correcta demarcación como tiene el autódromo. Me pregunto con qué van a poder parar las avalanchas que el público realiza en estos lugares abiertos, fanatizados por los corredores y las marcas, salvo que piensen en un público de bebés en cochecitos. Estos monstruos (en el buen sentido) tienen mucha velocidad y requieren medidas de seguridad material y personal acordes en todos los espacios. No podemos hacer comparaciones con Santa Fe que no cuenta con un autódromo. A los pilotos les pido, como mecánico, que se ocupen de sus máquinas y la conducción, que bastante tienen que pensar (roces, apareadas, choques y otras). Si es por cuestiones políticas, el valor a invertir en el montaje, que lo inviertan en el alargue de la pista y así van a trascender y los luciríamos aún más con nuestro autódromo. Ya tenemos el Dakar para ver de cerca a los vehículos.





























