Salta.— Un productor rural que había desaparecido hace 17 días luego de
ser demorado por la policía de la localidad salteña de Apolinario Saravia por un incidente de
violencia familiar, fue hallado asesinado y enterrado luego de que un policía confesó que lo mató
en complicidad con toros compañeros para robarle 8 mil dólares y 18 mil pesos. Por el caso, además
del policía confeso, fueron apresados otros cinco efectivos de la subcomisaría del pueblo.
La víctima del crimen fue Guillermo Arenas Solís, de 51
años, quien había desaparecido el 25 de noviembre pasado y fue hallado ayer a la mañana, enterrado
a 60 centímetros de profundidad y a 15 metros de la ruta provincial 5, en un sector de monte y a
unos 15 kilómetros de la localidad de Las Lajitas.
Los voceros explicaron que el hallazgo se produjo tras la
confesión brindada por el cabo Celso Cruz, quien dijo que mató al productor de un disparo en la
espalda para robarle junto a sus compañeros los 8.000 dólares y 18.000 pesos que tenía encima por
la venta de una cosecha de sandías.
El día de la desaparición el productor llegó ebrio a su
casa y protagonizó un brutal incidente de violencia familiar en el que resultó lesionada su mujer,
Cervanda Matorras. Por eso fue demorado por los agentes Sergio Ocampo y Luis Santana que lo
llevaron a la subcomisaría que estaba a cargo de el sargento Francisco Díaz (jefe de guardia) y
Rodolfo Rodríguez (oficial de servicio). Esos efectivos le recomendaron a un hijo del productor que
lo fuera a buscar más tarde, cuando estuviera sobrio, aunque al regresar le dijeron que su padre ya
se había ido.
La pesquisa. Al pasar los días sin noticias del hombre, la familia de Arena
Solís radicó una denuncia y se inició una causa a cargo del juez de Instrucción Mario Teseyra. El
magistrado, durante las primeras diligencias, detectó que los efectivos no habían registrado la
entrada ni la salida del productor en el libro de guardia de la comisaría, por lo que ordenó la
detención de los agentes que lo demoraron, del jefe de guardia y del oficial de servicio.
Tras varios días de investigación, los pesquisas apresaron
al cabo Cruz, de 26 años, que la noche de la desaparición del productor no estaba en la
subcomisaría y que mantiene una relación amorosa con la hija menor de edad del sargento Díaz. Al
ser detenido, Cruz confesó haber matado a Arenas Solís de un tiro por la espalda.
Según la investigación, los cuatro policías que estaban en
la comisaría al momento de ser detenido el productor, le dieron a éste una salvaje golpiza para
ablandarlo y quitarle el dinero que tenía. Luego convocaron a Cruz para que los ayudara a llevarse
a la víctima de allí y el cabo, entonces, le pidió prestado un auto a un amigo en el que cargaron a
Arenas Solís y lo llevaron hasta el lugar del crimen. Allí lo hicieron descender y cuando el hombre
quiso escapar, el cabo lo mató con un tiro por la espalda con su arma reglamentaria y después lo
enterraron en el lugar.
Movilización. Anteanoche, un grupo de vecinos de Apolinario Saravia se
manifestaron frente a la subcomisaría donde se iniciaron los hechos en reclamo de Justicia y en
repudio al accionar policial. Ante ellos, el secretario de Seguridad de Salta, Aldo Saravia, se
trasladó al lugar y dispuso el cambio de la totalidad del personal de la dependencia, entre otras
medidas.
A los cinco policías apresados se sumó en las últimas horas
la agente Carolina Altamiranda, acusada de mantener contacto vía celular con el resto de los
policías detenidos para informarles el avance de las investigaciones, y de otros cinco civiles por
su presunta complicidad.