El miércoles, tempranamente, murió Guillermo Federico Asteger. Lo sufren sus hijos, familiares y todas las personas que se regocijaron con su presencia. Los jugadores, socios y simpatizantes de Duendes Rugby Club formamos parte de su familia. Sin tener lazos sanguíneos con Carita, como lo conocíamos en el club, lo considerábamos uno de los nuestros. A fuerza de ser un gigante bueno, de su disposición inclaudicable para trabajar y alegrarnos y de un talento fenomenal para las cocinar comidas multitudinarias, fue ganando un lugar en la vida de Duendes y el afecto de todos. Terceros tiempos semanales, la insuperable cena de los jueves del plantel superior y todo acontecimiento que requiriera de su arte lo encontraba alegre, congregando nueva gente que se filió a nuestro club e integrando desde ese lugar, la férrea trama que integramos todos los que participamos y gozamos de Duendes primero como jugadores y después en un lugar de colaboración en nuestra comunidad deportiva y social. Todos estamos tristes. Te recordaremos con afecto, te nombraremos en nuestros cuentos y seguirás siempre en la memoria de cada uno y todos nosotros. Chau, Carita.


































