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Carla Bruni ajusta cuentas con el pasado en su flamante disco

"Little French Songs" sale hoy a la venta. La cantante y ex primera dama de Francia, ya fuera del protocolo y la discreción que imponía su rol, lanza ironías veladas a sus detractores.

Lunes 01 de Abril de 2013

Cuando hace cinco años Carla Bruni se casó con Nicolás Sarkozy, cambió el micrófono y los escenarios por guardaespaldas e incontables compromisos con otras "first ladies". Pero desde que su marido perdió las elecciones, puso en marcha su regreso musical. Y hoy sale a la venta su nuevo disco, "Little French Songs".

Como su nombre indica, este cuarto trabajo de la ex modelo mezcla la chanson francesa con folk y pop clásico. En total, 11 temas cuya letra recuerda especialmente a esas pequeñas canciones francesas.

Bruni anhelaba desde hace tiempo regresar a la vida normal. Ya a los dos años de vivir en el palacio del Elíseo no escondía lo poco que le agradaba ser primera dama. Sobre todo en lo relativo a la prensa del corazón, que hacía montar en cólera a esta italiana de nacimiento.

A estas publicaciones les encantaba mostrar fotografías poco favorecedoras de la ex top model o discutir sobre rumores de infidelidades y operaciones de belleza. Y cuando se supo que ella y Sarkozy esperaban un niño, los paparazzi la cercaron durante semanas.

Bruni comentaba enervada que sólo se publicaban mentiras y rumores sobre ella. Pero como primera dama, no podía defenderse de verdad, pues la discreción es una de las virtudes más importantes cuando se está al lado del jefe de Estado de Francia.

Ahora, casi un año después de abandonar el Elíseo, esta mujer de 45 años puede volver a empuñar sus armas: cuando el pasado otoño (boreal) volvieron a publicarse comentarios poco agradables sobre su físico, no perdió el tiempo en volver a posar ante las cámaras. Y las fotografías publicadas en "Vogue" hicieron callar a la mayoría de sus detractores. Además, firmó para la campaña publicitaria de la marca de lujo Bulgari, algo impensable en sus tiempos de primera dama.

Pero sus mejores armas son las letras de sus nuevas canciones, que oscilan entre lo animado y lo melancólico. "Hablan como si escupieran, ríen como si hiciera una mueca grotesca, pero mientras ladran, la caravana se aleja", canta en "Les diseurs" (los habladores). Posiblemente toda una declaración a sus paparazzi.

Su tema "Le Pingouin" (el pingüino) suena a ajuste de cuentas con el nuevo presidente François Hollande, que como muchos esperaban no los acompañó a ella y a Sarkozy al coche cuando se produjo el cambio en el Elíseo.

"No es guapo el pingüino. Ni alto ni bajo (...) ni sí ni no, ni todo ni nada, nada, nada de nada", dispara Bruni. "Se da aires de soberano, pero yo lo conozco, al pingüino, no tiene los modales del señor de un palacio". ¿Se refiere al actual presidente? Según afirma, sus canciones "no tienen ningún trasfondo político".

Bruni canta en francés, inglés e italiano, acompañada sólo por su guitarra, ocho composiciones propias más una coescrita junto a Julien Clerc, una adaptación al italiano de una canción de Charles Trenet y una pieza de Chopin a la que Bruni le añadió una letra propia.

¿Carla Bruni inocente? A muchos fans se les dibuja una sonrisita. Y es que a la ex modelo se le atribuyen amoríos con estrellas de la música como Eric Clapton y Mick Jagger. Ya en su anterior álbum, "Comme si de rien n'était" (como si no hubiera pasado nada) (2008), cantaba con voz rasgada: "Soy una niña, pese a mis 40 años y mis 30 amantes".

En esa línea apunta también el tema "Mon Raymond", un homenaje a su marido Nicolas. "Digan lo que digan los bufones, Raymond es dinamita, sí", canta. Para Bruni, el ex mandatario es "un pirata" con corbata, una "bomba atómica" y "complejo, sentimental pero táctico".

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