Se viene fin de año y una llega tan cansada que hace unos días me dije: mañana que es feriado al fin voy a descansar. Pero a las ocho de la mañana me desperté sobresaltada por los gritos que venían a mi ventana a todo volumen anunciando ¡papas, tomates, zapallo barato el kilo! Inmediatamente pensé ¿qué derecho tienen en gritar por ese megáfono molestando a los vecinos? No puede ser que uno no pueda descansar. Fue ahí cuando me asomé y vi un carro sobrecargado de bolsas de papas, zapallos, pero lo peor fue ver ese caballo casi gris. Era prácticamente un esqueleto arrastrando cientos de kilos, con los parlantes pegados a sus orejas. Apenas podía caminar y el vendedor con un cinto le pegó en las ancas a lo que el caballo intento "apurar" su paso. Sentí más impotencia todavía. Fue en ese instante que me vino a la memoria lo que tanto anunciaron los diarios, radios y televisión sobre que el 15 de diciembre se tratará el proyecto que reemplaza la tracción animal y que en realidad no le había prestado atención porque no lo veía al problema. Recién lo vi cuando me molestó el ruido que hacía el vendedor, pero ese pobre y moribundo animal me frenó a mí. Y yo que pensaba que el vendedor me había arruinado mi descanso, ahora sólo pienso en cómo le arruinó la vida a ese caballo. Señores concejales ¿qué es lo que hacen por su ciudad? Espero que el 15 de diciembre piensen no sólo en su pueblo sino también en aquellos que son las principales víctimas y que no tienen voz para defenderse. Hagan algo por favor. Luchemos por el reemplazo de la tracción a sangre y evolucionemos.



































