El proyecto del muy mal denominado “democratización de la Justicia” es sin duda un proyecto que tiene por finalidad someter a la Justicia al poder del gobierno de turno. Este gobierno no tiene autoridad moral para hablar de democracia, ni de República, y menos de federalismo, pues durante estos últimos años se burló de ellas en todo su accionar. Democracia es sinónimo de diálogo y consenso, palabras desconocidas para la presidenta. El proyecto, aparte de ser un programa de una dictadura, entre otras cosas negativas tiene dos objetivos muy graves y podríamos decir con ribetes delictivos. 1) Quitarles a los jubilados todo derecho a reclamar por sus haberes, a sabiendas mal determinados, es decir, estirar el amparo judicial hasta que el jubilado se muera, ese es el objetivo perverso y maligno que el gobierno ha volcado en este proyecto. 2) Nombrar jueces venales adictos al poder para defender y fortalecer la impunidad de los gravísimos delitos de corrupción del gobierno y sus secuaces. Aquí también está la complicidad delictiva de los legisladores y que tarde o temprano todos tendrán que responder judicialmente ante el pueblo.




























