Durante el último fin de semana largo, se realizó un encuentro internacional de artistas urbanos conocido como “Suda”. Uno de sus escenarios principales fue la plaza Tarragó Ros de 24 de Septiembre, entre Buenos Aires y Laprida. Fueron dos jornadas intensas (2 y 3 de mayo) donde un largo paredón que sirve de límite en esta plaza fue recreado con bellos dibujos y graffitis. Nadie del barrio ni los que pasaban por el lugar quisieron perderse el espectáculo de ver trabajar a estos artistas. Ahora convoca a vecinos y pibes que se paran a apreciar los trabajos y hasta los usan de fondo para sus fotos. Ese hecho de intervención artística tan vital aportó una cuota más de vida al barrio, la misma que ponen los chicos cuando juegan a la pelota, en la arena o los fines semana de sol, cuando las familias se juntan a tomar mate. Fue sin dudas un hecho de apropiación para festejar y para imitar en todos los barrios de la ciudad. Sin embargo, es una pena que tan bella propuesta se opaque con el descuido sostenido de esa plaza. Desde hace más de 10 días no se limpia. Es más, esa tarea de mantenimiento se realiza con un promedio de tres veces al mes. Una atención que no es la misma para otros espacios de la ciudad, como los céntricos, diariamente cuidados. Para que Rosario sea una ciudad inclusiva de verdad será importante seguir sumando arte a sus espacios públicos, pero también mirar a todos sus ciudadanos con el mismo respeto.




























