Dos enormes y añejos álamos ubicados en mi vereda, en calle Italia 4552 , y que desde hace más de seis años pedimos que se saquen, son destructivos y peligrosos. Todas las personas que transitan por el lugar están expuestas a tropezones o accidentes y además las raíces de ambos ejemplares son tan fuertes y extensas que obstruyeron mi cañería de desagüe, causaron la ruptura de un caño de mi vecino y rajaduras en la vereda —arreglada dos meses atrás—, de una casa lindera. Ya no sabemos adónde ni a quién dirigirnos. Los trámites para que se saquen comenzaron ante la Dirección de Arbolado Público el 16 de enero de 2004, pero siguieron en el Distrito Sur, donde hubo que recomenzar. Se hicieron reclamos telefónicos y por nota y este año tuvimos la promesa de que serían sacados, primero en abril pasado y luego el 31 de julio. Nada de eso pasó. Con la última gran tormenta del mes de febrero se quebró una extensa rama, cuya caída también fue un peligro. Días atrás inicié el trámite ante la Defensoría del Pueblo. Se trata de una solicitud y un derecho que reviste urgencia y que en tantos años fue desoído y desatendido. Hago responsable a la Municipalidad por los daños futuros.





























