"Hay que cuidar el agua porque es un bien escaso". ¿Cuántas veces escuchamos esta frase? Pero resulta que para la empresa Aguas Santafesinas esto no es así. El 27 de julio se rompió un caño de la red en la calle Brassey al 8300. Ese mismo día se reportó telefónicamente la rotura a la empresa. Se volvió a reclamar diariamente sin obtener respuestas positivas. Recién al décimo día vino un inspector a verificar. Obviamente el señor verifica pero no arregla. Al undécimo día vino una cuadrilla a "romper" la vereda. Ellos rompen pero no arreglan. Al duodécimo día vino otra cuadrilla pero no podían arreglar nada porque no tenían bomba de achique. Al día siguiente llegó la cuarta cuadrilla pero sólo a poner un vallado metálico para que nadie caiga al pozo. El agua sigue fluyendo y ya se inundó toda la cuadra, se hundió la vereda y hace días que le entró agua en la casa del frentista que tuvo la "suerte" del caño roto en la puerta. También se le hundió la vereda interna de la casa y se desmoronó el pozo negro quedando un cráter de dos metros de diámetro (sí, pozo negro porque no hay cloacas en la zona), con el peligro que conlleva circular tanto afuera como adentro de la casa. Ayer se volvió a reclamar pero la empresa no sabe cuándo puede mandar la cuadrilla para que arregle definitivamente la pérdida. La verdad que parece un chiste de mal gusto pero es la cruda realidad. Pensar que echaron a los franceses que tenían la concesión del servicio porque no funcionaba bien. Ahora tienen el doble de empleados (sólo así se explica que vayan tres cuadrillas para hacer un solo trabajo) y funcionan peor.
































